Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Podcastero. Tuitero.

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Los adultos que no respetaban a los niños

Los niños son lo peor de la sociedad. Molestan en los autobuses, en los trenes y en los aviones. ¿Porque otra vez me toca a mi un xxxx bebé al lado? He pagado menos?

Los niños son eso, niños. No importa tratarlos bien, escucharlos, respetarlos. No saben lo que quieren, solo quieren manipularnos y convertirse en niños mimados por todos.

A los niños se les puede tratar mal a partir de los 3-4 años. Antes no, porque son adorables, son preciosos e inocentes. Pero a partir de esa edad son maleducados, malos, terroristas, descendientes del mismo Belcebú.

Es por eso que se les puede tratar mal. Darles una colleja de vez en cuando les hace madurar. Obligarles a comerse toda la comida. Asignarles una escuela al azar. Que les tengan 10 horas al día en la escuela y luego 4 horas en  casa haciendo deberes.

Adultos y niños

Adultos y niños

Así, los delitos hacia los niños no son tan importantes. Se les puede tocar, masturbar, penetrar… y el delito prescribe. Así, tal cual. El delito prescribe, y el adulto que lo hizo ya no recibe ningún castigo. Prescribe antes de que ese niño haya sido capaz de ser consciente que eso no está bien, que él no hizo nada malo, que el malo fue el otro y que hay que contarlo, denunciarlo y perseguirlo. Cuando llega ese momento, generalmente el delito ha prescrito.

Y ese adulto sigue en la calle.

#ElTemaDeLaSemana: Mi mejor momento del día

Mi mejor momento del día no tiene un horario concreto, aunque se suele dar siempre en momentos parecidos: al despertarnos, después de la siesta o antes de acostarnos. También a veces se da a media tarde, en el rato de juegos antes de las duchas. Incluso a veces se da en otros sitios: en la guarde cuando voy con G a recoger a P, en el negocio de R cuando llego con P y coincidimos los cuatro por primera vez en el día, en el parque cuando de repente P se sube al carro de G.

Mi mejor momento del día tiene tres ingredientes principales: P, G y R. Tiene otros ingredientes imprescindibles: mimos, cariño, felicidad, sonrisas, amor, ternura, sueños y juegos. Tienen que coincidir todos a la vez, lo que podría parecer difícil pero no lo es. Es muy fácil de hecho; están ahí, agazapados, esperando que nuestras prisas, nuestro stress, nuestros problemas, nuestras chiquilladas les dejen salir.

 

Mi mejor momento del día es cuando P le hace una caricia a G, G se ríe a carcajadas mientras R la mira, y luego R me mira con esa mirada de felicidad absoluta que me hace sentirme el ser más feliz del planeta.

 

El mejor momento del día

Fabriquemos Niños Emprendedores #7Dias7Posts

No me puedo imaginar un perfil de emprendedor mejor que un niño. Un niño piensa que puede conseguirlo todo. Un niño se obsesiona con las cosas que le gustan y no les hace caso a las que no le gustan. Un niño no para de imaginar y de pensar. Un niño juega todo el tiempo y vive para ser feliz. Un niño es valiente, intrépido, aventurero pero a la vez mide los riesgos. Intenta las cosas una y otra vez hasta conseguirlas.

Un niño se las ingenia para conseguir lo que quiere. Lo intenta por si mismo o pide ayuda a quien sabe que puede hacerlo. A los papás y mamás enseguida nos asignan poderes en función de nuestras habilidades: curar, jugar, proteger, dormir, comer, pasear.  Y usan todos sus recursos para que les ayudemos en lo que necesitan de nosotros. Un niño está sólo en una playa sin nada alrededor, y encuentra la manera de que se convierta en un campo de juego.

Buscando piedras

Buscando piedras

Y el mundo necesita de los niños. De niños que sean niños. Niños que jueguen, que canten, que salten, que bailen. Que molesten a los mayores a los que les molestan los niños. Que no se cansen de ser niños y que no dejen de serlo por el mero hecho de que los mayores les empujemos a ello.

Un emprendedor es como un niño. No se plantea que algo no puede hacerse. No piensa en sus limitaciones ni en las veces que le han dicho “no”. No se frena ante el primer tropiezo, ni deja de intentarlo cuando no lo consigue. Un emprendedor pivota, busca nuevos caminos, nuevas soluciones. Se junta con gente que sabe más que él para hacer equipo.

El mundo necesita emprendedores. Los emprendedores mejoran el mundo. Esto es así. Solucionan cosas que deben ser solucionadas, incluso cosas que no sabíamos ni que eran un problema. Piensan nuevas y mejores maneras de hacer las cosas. Cambian las cosas, porque saben que pueden cambiarlas.

Así que fabriquemos Niños Emprendedores. El mundo nos lo agradecerá.

El mundo que se encontrarán mis hijos

No me gusta el mundo que les estáis dejando. No es justo. No se lo merecen. No merecen crecer en un mundo de odio, violencia y racismo. De codicia, envidia, egoísta y desenfrenado.

En un mundo en el que se criminaliza a los que huyen de su propia tierra y se les encierra en campos de refugiados como si fueran perros.  Me niego a que mis hijos vean esto como algo normal, porque aparezca cada día en las noticias entre noticias de corrupción y los resultados del fútbol.

En un mundo en el que las religiones se siguen usando como arma arrojadiza para vilipendiar y atacar a quienes las siguen. Me niego a que prejuzguen a alguien sólo por ser católico, musulmán, judío o budista. A que las muertes de las personas valgan más o menos en función de su nacionalidad, religión, raza, sexo o color.

En un mundo en el que la corrupción es algo habitual, con lo que hay que vivir porque es así y punto. Me niego a que piensen que son tontos por no robar, por no defraudar, por no abusar del sistema. A que piensen que pagar impuestos es de tontos, porque ya que todo el mundo roba, porque no yo.

En un mundo en el que la felicidad de los demás, nos cause una envidia insana anormal. Me niego a que no sean capaces de alegrarse por ellos y luchar por su propia felicidad. Que sean capaces de poder hablar de sus logros y sus fracasos con normal, sin miedo a causar envidias o burlas.

 

El mundo que tenemos que cambiar

El mundo que tenemos que cambiar

 

En un mundo en el que nuestra felicidad esté ligada a la de los demás en negativo. Me niego a que caigan en la espiral egoísta que nos lleva a pensar sólo en nosotros mismos y en los que nos rodean de cerca, sin preocuparnos de los que están algo más lejos.

En un mundo desenfrenado cuyo ritmo vertiginoso nos empuja a vivir la vida a velocidad excesiva, queriendo siempre más y más rápido. Me niego a que no sepan disfrutar la parte slow de la vida: un buen libro, una buena conversación, el color de las nubes por la mañana, la felicidad de pisar charcos después de la lluvia.

Así que no me seáis cabrones y ayudadme a cambiar el mundo, por mis hijos y por los vuestros.

No seas niño #7Dias7Posts

No grites. No saltes. No toques. No juegues. No cojas eso. No corras. No pintes ahí. No hagas ruido. No te ensucies. No mojes eso. No molestes. Prohibido jugar en el parque. Prohibido abrir las bolsas de patatas en el supermercado. Prohibido hablar en la biblioteca. Prohibido saltar en las camas del ikea. Prohibido correr por los pasillos del cole. Prohibido gritar por la calle.

No seas niño.

No te lleves a tus hijos a una boda que molestan. No vayas con tus hijos a la reunión de su escuela. Ni se te ocurra ir con ellos a un funeral.No cuestiones como se hacen las cosas en tu trabajo. No intentes ser feliz con lo que tienes. No sonrías, no expreses, no grites, no llores, no vivas.

Felicidad: Amor o Libertad

Ayer volvíamos en avión de vacaciones de pasar unos días con la familia. En el aeropuerto, cansados todos, con la peque con hambre y con P más demandante que Manos Limpias, esperando para embarcar. Delante una pareja, de esa edad en la que ya te van preguntando “y los hijos para cuando?“.

Él mirando el móvil… Supongo que jugando al trivial o al candy crush. Ella nos miraba alucinada, y le iba comentando a su noviete cosas que nos pasaban casi horrorizada. Dos padres, dos niños, tres maletas, dos mochilas y un carro en una especie de caos organizado:
G se cagó entera, y mi amolsito le cambió el pañal, body y pantalones ahí mismo. Una cagada de esas de tobillo a oreja. Luego se tiró a por el bibi (perdón tetalibanes… O no) como si no hubiera mañana. Vomitadita de leche regurgitada incluida. P estaba cansado, aburrido y harto de viajar. Lloraba, gritaba, se iba corriendo. Volvía, nos abrazaba, nos pegaba. Tiraba cosas y las recogía. Ella seguía con cara de acojone total. Ella, que venía de pasar unos días con su cari en las fallas, veía su futuro y no le gustaba.

Así que (no) me levanté y (no) les dije:

¿Amor o Libertad? ¿Que os hace felices?

¿Amor o Libertad?

Amor o Libertad – by Tropofoto

Si tu felicidad se basa ser libre, no tengas hijos. Si quieres hacer siempre lo que quieras, sin depender de otros, siendo tú el protagonista de la historia. Si quieres viajar sin parar, sin pensar. Si quieres dormir, salir, cenar y follar como ahora (o más), no tengas hijos. 
Si eres feliz amando y siendo amado, ten hijos. Si quieres amar a otros más que a ti mismo (no, a tu pareja no la amas así). Si quieres ver como te miran y piensan que tu lo eres todo cuando ellos lo son todo. Si quieres querer como no sabías que podías hacerlo, ten hijos.
PD: Tenlos con alguien que piensa como tu. Y no los tengas si no quieres, por mucho que toque, quieran o te insistan. Porque serás infeliz y los harás infelices.
POSTS CRUZADOS: Este post está hecho en colaboración con el gran Tropofoto – Yo puse el texto y el me mandó una foto suya que ha resultado genial para el texto. En su blog hemos hecho lo mismo al revés, puedes ver su post AQUI

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