Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Tuitero. Titiritero.

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Fabriquemos Niños Emprendedores #7Dias7Posts

No me puedo imaginar un perfil de emprendedor mejor que un niño. Un niño piensa que puede conseguirlo todo. Un niño se obsesiona con las cosas que le gustan y no les hace caso a las que no le gustan. Un niño no para de imaginar y de pensar. Un niño juega todo el tiempo y vive para ser feliz. Un niño es valiente, intrépido, aventurero pero a la vez mide los riesgos. Intenta las cosas una y otra vez hasta conseguirlas.

Un niño se las ingenia para conseguir lo que quiere. Lo intenta por si mismo o pide ayuda a quien sabe que puede hacerlo. A los papás y mamás enseguida nos asignan poderes en función de nuestras habilidades: curar, jugar, proteger, dormir, comer, pasear.  Y usan todos sus recursos para que les ayudemos en lo que necesitan de nosotros. Un niño está sólo en una playa sin nada alrededor, y encuentra la manera de que se convierta en un campo de juego.

Buscando piedras

Buscando piedras

Y el mundo necesita de los niños. De niños que sean niños. Niños que jueguen, que canten, que salten, que bailen. Que molesten a los mayores a los que les molestan los niños. Que no se cansen de ser niños y que no dejen de serlo por el mero hecho de que los mayores les empujemos a ello.

Un emprendedor es como un niño. No se plantea que algo no puede hacerse. No piensa en sus limitaciones ni en las veces que le han dicho “no”. No se frena ante el primer tropiezo, ni deja de intentarlo cuando no lo consigue. Un emprendedor pivota, busca nuevos caminos, nuevas soluciones. Se junta con gente que sabe más que él para hacer equipo.

El mundo necesita emprendedores. Los emprendedores mejoran el mundo. Esto es así. Solucionan cosas que deben ser solucionadas, incluso cosas que no sabíamos ni que eran un problema. Piensan nuevas y mejores maneras de hacer las cosas. Cambian las cosas, porque saben que pueden cambiarlas.

Así que fabriquemos Niños Emprendedores. El mundo nos lo agradecerá.

El mundo que se encontrarán mis hijos

No me gusta el mundo que les estáis dejando. No es justo. No se lo merecen. No merecen crecer en un mundo de odio, violencia y racismo. De codicia, envidia, egoísta y desenfrenado.

En un mundo en el que se criminaliza a los que huyen de su propia tierra y se les encierra en campos de refugiados como si fueran perros.  Me niego a que mis hijos vean esto como algo normal, porque aparezca cada día en las noticias entre noticias de corrupción y los resultados del fútbol.

En un mundo en el que las religiones se siguen usando como arma arrojadiza para vilipendiar y atacar a quienes las siguen. Me niego a que prejuzguen a alguien sólo por ser católico, musulmán, judío o budista. A que las muertes de las personas valgan más o menos en función de su nacionalidad, religión, raza, sexo o color.

En un mundo en el que la corrupción es algo habitual, con lo que hay que vivir porque es así y punto. Me niego a que piensen que son tontos por no robar, por no defraudar, por no abusar del sistema. A que piensen que pagar impuestos es de tontos, porque ya que todo el mundo roba, porque no yo.

En un mundo en el que la felicidad de los demás, nos cause una envidia insana anormal. Me niego a que no sean capaces de alegrarse por ellos y luchar por su propia felicidad. Que sean capaces de poder hablar de sus logros y sus fracasos con normal, sin miedo a causar envidias o burlas.

 

El mundo que tenemos que cambiar

El mundo que tenemos que cambiar

 

En un mundo en el que nuestra felicidad esté ligada a la de los demás en negativo. Me niego a que caigan en la espiral egoísta que nos lleva a pensar sólo en nosotros mismos y en los que nos rodean de cerca, sin preocuparnos de los que están algo más lejos.

En un mundo desenfrenado cuyo ritmo vertiginoso nos empuja a vivir la vida a velocidad excesiva, queriendo siempre más y más rápido. Me niego a que no sepan disfrutar la parte slow de la vida: un buen libro, una buena conversación, el color de las nubes por la mañana, la felicidad de pisar charcos después de la lluvia.

Así que no me seáis cabrones y ayudadme a cambiar el mundo, por mis hijos y por los vuestros.

No seas niño #7Dias7Posts

No grites. No saltes. No toques. No juegues. No cojas eso. No corras. No pintes ahí. No hagas ruido. No te ensucies. No mojes eso. No molestes. Prohibido jugar en el parque. Prohibido abrir las bolsas de patatas en el supermercado. Prohibido hablar en la biblioteca. Prohibido saltar en las camas del ikea. Prohibido correr por los pasillos del cole. Prohibido gritar por la calle.

No seas niño.

No te lleves a tus hijos a una boda que molestan. No vayas con tus hijos a la reunión de su escuela. Ni se te ocurra ir con ellos a un funeral.No cuestiones como se hacen las cosas en tu trabajo. No intentes ser feliz con lo que tienes. No sonrías, no expreses, no grites, no llores, no vivas.

Felicidad: Amor o Libertad

Ayer volvíamos en avión de vacaciones de pasar unos días con la familia. En el aeropuerto, cansados todos, con la peque con hambre y con P más demandante que Manos Limpias, esperando para embarcar. Delante una pareja, de esa edad en la que ya te van preguntando “y los hijos para cuando?“.

Él mirando el móvil… Supongo que jugando al trivial o al candy crush. Ella nos miraba alucinada, y le iba comentando a su noviete cosas que nos pasaban casi horrorizada. Dos padres, dos niños, tres maletas, dos mochilas y un carro en una especie de caos organizado:
G se cagó entera, y mi amolsito le cambió el pañal, body y pantalones ahí mismo. Una cagada de esas de tobillo a oreja. Luego se tiró a por el bibi (perdón tetalibanes… O no) como si no hubiera mañana. Vomitadita de leche regurgitada incluida. P estaba cansado, aburrido y harto de viajar. Lloraba, gritaba, se iba corriendo. Volvía, nos abrazaba, nos pegaba. Tiraba cosas y las recogía. Ella seguía con cara de acojone total. Ella, que venía de pasar unos días con su cari en las fallas, veía su futuro y no le gustaba.

Así que (no) me levanté y (no) les dije:

¿Amor o Libertad? ¿Que os hace felices?

¿Amor o Libertad?

Amor o Libertad – by Tropofoto

Si tu felicidad se basa ser libre, no tengas hijos. Si quieres hacer siempre lo que quieras, sin depender de otros, siendo tú el protagonista de la historia. Si quieres viajar sin parar, sin pensar. Si quieres dormir, salir, cenar y follar como ahora (o más), no tengas hijos. 
Si eres feliz amando y siendo amado, ten hijos. Si quieres amar a otros más que a ti mismo (no, a tu pareja no la amas así). Si quieres ver como te miran y piensan que tu lo eres todo cuando ellos lo son todo. Si quieres querer como no sabías que podías hacerlo, ten hijos.
PD: Tenlos con alguien que piensa como tu. Y no los tengas si no quieres, por mucho que toque, quieran o te insistan. Porque serás infeliz y los harás infelices.
POSTS CRUZADOS: Este post está hecho en colaboración con el gran Tropofoto – Yo puse el texto y el me mandó una foto suya que ha resultado genial para el texto. En su blog hemos hecho lo mismo al revés, puedes ver su post AQUI

Mami, que sean cómo tu

Ojalá PyG saquen muchas cosas de tí. Espero que sigan mirándote y admirándote (cómo lo hago yo) durante mucho tiempo. Pero sobretodo…

Quiero que tengan tu tozudez, constancia, insistencia y resiliencia. Que perseveren en lo que se propongan y que no paren hasta conseguirlo.

Quiero que tengan tu valentía. Valentía para soñar a lo grande, para quererlo todo. Valentía para perseguirlo y valentía para lograrlo.

P soñando

 

Quiero que tengan tu valor de familia. Que defiendan a los suyos a muerte, pase lo que pase. Y que cuando tengan que estar estén, por muy lejos que vivan.

Quiero que saquen tu rabia. Para pelear las injusticias. Para no tener miedo al enfrentamiento.

Quiero que tengan tu sentido del humor. Que se rían de todo y de todos, sanamente pero con un poco de ironía.

Pero sobretodo que digan siempre lo que piensan, que lo digan a quien tengan que decirlo. Que defiendan lo que se merecen.

El cole que quiero para vosotros

El cole que quiero para vosotros no tiene clases, ni aulas ni pupitres. No hay ocho horas de clase al día, repartidas por materia con media hora de patio por la mañana y una hora para comer. No suena un timbre ruidoso para avisarte que es la hora de entrar y de salir, y no hay que formar en fila de a dos en el patio.

El cole que quiero para vosotros no tiene profesores de matemáticas, gramática o literatura. No te enseñan la tabla del 2 antes que la del 3, ni a sumar antes que a multiplicar. No te enseñan a hacer análisis sintáctico (sujeto, verbo y predicado) ni morfológico (prefijo, fijo, sufijo, posfijo, reflujo).

El cole que quiero para vosotros no controla la puntualidad ni la asistencia. No pasan lista en orden de apellidos ni te hacen llevar una bata azul o rosa ni el chándal de turno. No te hacen una evaluación trimestral ni continua porque alguien haya decidido que el último día del segundo trimestre del 6o curso debas saber resolver 3x-2=0.

El cole que quiero para vosotros no se define por las notas que tendrán los alumnos en un examen igual para todos. No hay un ranking que me vaya a decir que si vas a ese cole serás mejor que los que van al cole de al lado. No mola más porque es de proyectos o de educación libre, ni menos porque es de educación tradicional de toda la vida.

El cole que quiero para vosotros tiene pasajes mágicos, laboratorios de ideas y zonas de pesca de nubes. Te permite estar dónde tengas ganas de estar y hacer lo que te gusta hacer. Te guía y acompaña para que descubras cosas nuevas e interesantes cada día. Te provoca.

El cole que quiero para vosotros tiene creadores de sueños, potenciadores de la curiosidad, perseguidores de la felicidad. Cuando preguntes “Porque los aviones vuelan?”, te dirán “Dímelo tú”. Te pondrás a investigar, y descubrirás que los aviones no vuelan, planean. Que es gracias a que la presión debajo de las alas es superior que encima, y que eso les sujeta en el aire. Que la presión es diferente por el diseño de sus alas, y que para ello deben ir a una velocidad determinada. Aprenderás a calcularla, a diseñarlas, a construirlas. O no. O soñarás con volar, con ser más ligero que el aire, con volar arrastrado por una bandada de pájaros silvestres, como el niño del cuento que mamá y papá te cuentan.

El cole que quiero para vosotros se dará cuenta que eres único en el mundo. Que cómo tu no hay ninguno, y que evaluarte para compararte con los demás es una tontería. Eso no quiere decir que no te vayan a exigir. Porque te exigirán que descubras tus sueños, tus pasiones, lo que te mueve por dentro. Que descubras en que eres bueno, con que disfrutas y como puedes hacer del mundo un sitio mejor para todos.

El cole que quiero para ti te hará volar para ser quien quieras ser.

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