Palabra de Pau

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Dejad de culpar a las mujeres por no tener hijos #PalabradePau

Dejad de culpar a las mujeres.

Dejad de culpar a las mujeres por no tener hijos. En serio. Parad. Clic para tuitear

Dejad de culpar las por tener menos de 2,1 niños por mujer (la tasa de natalidad que aseguraría el reemplazo). Dejad de culpar las por ser madres cada vez más tarde (la mitad tenéis el primer hijo después de los 30 años… ya os vale). Dejad de culpar incluso a las que se atreven a ser madres por primera vez después de los 40 años.

Dejas de culpar a las mujeres que deciden no ser madres porque no sienten esa “llamada de la naturaleza” o no caen bajo la presión social que las empuja a ser mujeres de provecho. Dejad las en paz; dejad las ser libres, disfrutar de la vida que han elegido tener.

Dejad de responsabilizar las por las consecuencias económicas de esta baja natalidad. Os preocupa el impacto que tiene en la economía, y lo entiendo. Una baja tasa de natalidad implica que la carga de las pensiones cada vez es más alta respecto a lo que aportarán los nuevos trabajadores (hay más viejos chupando del bote y menos jóvenes llenando lo). Culpamos a las mujeres de no poder pagar las pensiones de los mayores que históricamente han cuidado. ¿No veis la crueldad?. ¿No veis la paradoja? Estos mayores a los que se les recortan las pensiones y se les acusa de chupar del bote son los que lo han rellenado durante años con su trabajo… así que de facto ese bote es SU BOTE.

Dejad de responsabilizar las por las consecuencias sociales. Familias que no tienen hijos porque las mujeres trabajan y no pueden conciliar. Culpar a las mujeres por trabajar y entonces no poder tener los hijos que quieren es de una perversión digna de Maquiavelo. Porque la culpa es triple: culpables por querer trabajar, culpables por querer ser madres trabajadoras y culpables por no llegar a todo y renunciar a la maternidad (o a la bi-trimaternidad).

Pero si no es culpa de las mujeres… ¿de quien es la culpa? ¿Porque de alguien será culpa no? Os voy a dar una pista: hay otra parte a la que responsabilizar, a la que acusar, a la que pedir responsabilidad.

Culpa a los hombres.

Por haber gozado durante siglos de una posición de superioridad, en la que éramos los machos proveedores que nos encargábamos (solo) de llevar la comida a casa mientras las mujeres procreaban y cuidaban de todos: de los niños, de los mayores e incluso de nosotros mismos (y casi siempre sin cuidarse ellas mismas).

Por haber intentado frenar sus reclamaciones durante siglos. Por no reconocerles el derecho a voto, el derecho a tener un trabajo, el derecho a tener una cuenta corriente, el derecho a decidir sobre sus cuerpos.

Porque si hay que aumentar la natalidad la responsabilidad es de los hombres ( y no, no me refiero a lo de “hay que follar más porque menos no se puede”).

El hombre debe implicarse en los cuidados de todos, no sólo de ellos mismos. Debe responsabilizarse del cuidado de las criaturas, de los mayores, del hogar. Descargar de esta responsabilidad a la mujer para que la igualdad sea real. Es sólo responsabilidad, culpa y pecado de los hombres. Los hombres somos el problema y en nosotros debe estar la solución.

Y esta solución no es por o para las mujeres. Es por y para nuestro bien. Seguimos agazapados en el armario del machismo. Salir de él nos hará libres, nos hará mejores, nos hará felices. Nos permitirá sentir, expresar, comunicar. Querer.

Deberíamos estar agradecidos de que las mujeres sólo reclamen la igualdad… porque si quisieran podrían pedir venganza.

Deberíamos estar agradecidos de que las mujeres sólo reclamen la igualdad... porque si quisieran podrían pedir venganza. Clic para tuitear

Efecto Matilda en mi conciencia #PalabradePau

Yo soy ingeniero industrial. Cuando empecé la carrera sólo había dos chicas en una clase de 60 personas. Cuando acabé quizás ya eran el 20%.

Mi visión del feminismo va evoluciando, se va profundizando, va tomando profundidad. La parte más agradecida es hizar la bandera y ser capaz de ver machismo dónde antes no lo veía. La parte más desagradable, pero también la más útil para seguir profundizando, es revisitar mis fantasmas del pasado y ver que cosas hice que no debería haber hecho, o que comportamientos no veía entonces como machistas pero si lo eran. Hoy quiero centrarme en el ámbito estudiantil, y en las cosas que debería haber visto y hecho diferente.

Sólo recuerdo tener profesoras en Química. En todas las demás asignaturas sólo recuerdo profesores hombres. Esto le añadía casposidad a una carrera ya de por sí casposilla.

Recuerdo muchos comentarios del estilo “aprueba porque tiene las tetas grandes” o “a saber que habrá hecho para que le suban nota”. Menudos gilipollas los que los hacían o se reían de ellos… entre los que a veces me avergüenza recordarme.

Recuerdo ir en plan manada al bar de la universidad de Farmacia a (intentar) ligar.

Recuerdo comentarios estigmatizando a las chicas de clase con comentarios del estilo “vienen aquí a buscar marido porque son son tan feas que sino no lo encontrarán”. Como si la única misión de una mujer fuese casarse.

Recuerdo estigmatizar a las compañeras que sacaban mejores notas que los chicos; “esa empollona seguro que no folla” y comentarios en esa línea.

Recuerdo todo esto con vergüenza por no haberme dado cuenta antes.

Y lo recuerdo con más verguenza aún por tener a mi lado a mis dos hermanas haciendo carreras “para hombres”, sacando notas espectaculares. Siendo valientes. Siendo estigmatizadas por haber elegido esas carreras, por ser mujeres en mundos de hombres.

Y las admiro por haber seguido adelante a pesar de eso, y por ser hoy las mujeres que son.

Porque por suerte, el Efecto Matilda no pudo con ellas, igual que no pudo con muchas otras grandes mujeres.

Entrada enmarcada en el Carnaval de Blogs de Saludesfera

#DejameQueTeCuente – 8M El día de los malos hombres

El día de la mujer.
El día de la mujer trabajadora.
El día del feminismo.
El día de las mujeres liberadas.

Tenemos que cambiarle el nombre a ese día. Debería ser algo tipo “El día de los malos hombres” o “El día para ser mejor hombre”. Siento centrarlo todo en el hombre. No pretendo quitarles a las mujeres el único día que tienen para reivindicar sus derechos, ni mucho menos. Pero es que los hombres somos el problema y debemos ser la solución. Como hombres, debemos solucionar los problemas que hemos creado y que ahora no tienen freno:

VIOLENCIA

La violencia machista debería ser el primero de los problemas a solucionar. Seamos conscientes: esta violencia nunca desaparecerá. Como las demás violencias, el ser humano la tiene tan metida dentro que es imposible que desapareza. Pero tenemos que ser capaces de acotarla, de minimizarla, de llevarla a su mínima expresión. Hay que cortarla de raíz: no justificar comportamientos de control, de celos, de imposición, de fingida superioridad. No ver como normal que tu amigo controle el móvil de su novia. No ver normal que de noche tus amigos intenten emborrachar a una chica para que sea más fácil. No reir ante bromas machistas de mal gusto. Irte de los grupo de whatsapp de tíos que compartan pornografía. Sé un hombre.

Sé un hombre Clic para tuitear

DIFERENCIA LABORAL

Empleos iguales deben tener sueldos iguales. Y cargos iguales deben tener responsabilidades iguales. En tu trabajo, en tu día a día, no te pienses más listo que tus compañeras porque probablemente no lo seas. No hagas bromas sexistas. No asumas que una mujer está ahí por haberse acostado con alguien. No permitas que las bajas de maternidad les limiten las oportunidades de desarrollo. No te aproveches.

CUIDAR

Debemos cuidar más. Debemos cuidar mejor. Debemos cuidar a los demás. A nuestros padres. A nuestros hijos. A nuestras parejas. Dejemos de mirarnos al ombligo. Nuestra vida no es tan importante. Nada de tiempo de calidad con los hijos. Nada de “en este país conciliar es imposible“. Nada de “le pago a alguien para que los cuide porque lo hará mejor que yo”. Nada de “las mujeres llevan lo de cuidar en la sangre”. Son excusas mediocres de personas mediocres. Involucrate. Cuida. Ama. Verás lo bien que sienta.

Esto es lo que deberías haber hecho el 8 de Marzo, y desde el 8 de Marzo. El 19 de Marzo era un buen día, pero era sólo para hombres de verdad.

¿No lo hiciste? Estás de suerte, porque nunca es tarde para empezar.

Foto de un ordenador con el título del post

Mi mujer trabaja desde casa y así podemos conciliar 

Mi mujer trabaja desde casa y así es todo muy práctico. Puede poner lavadoras, ir tres tardes a por los niños (las otras dos van los abuelos) o quedarse con ellos cuando están enfermos. También puede preparar la cena cuando yo salgo tarde (la mayoría de veces), estar en casa cuando viene el lampista y salir a media mañana a comprar el pan.

Mi mujer trabaja desde casa y así tenemos flexibilidad horaria. Tenemos flexibilidad horaria para los imprevistos, porque ella no tiene que preguntar para cogerse unas horas o un día. En Navidades, verano y semana santa no tenemos que estar pendientes de los días que le quedan de vacaciones. En los cumpleaños de los peques, cuando hay que organizar algún viaje o alguna cena o cuando hay que hacer ese recado que sólo se puede hacer en horario laboral, no se arriesga a encontrarse malas caras al llegar al trabajo.

Mi mujer trabaja desde casa y así tenemos estabilidad económica. Tenemos un sueldo fijo (el mío) que paga las facturas y luego lo que ella saque aunque no sea constante. Esto es muy importante para poder tener estabilidad financiera en una familia, porque así no tenemos que sufrir por pagar las facturas. Además esto me reconforta: ser yo el que sustenta la casa, el que trae el pan a casa, el hombre proveedor, me ayuda a sentirme hombre.

Mi mujer trabaja desde casa y así es el mercado laboral hoy en día. Es mucho más normal que sea ella la que deje el mundo laboral “fijo” para ponerse por su cuenta, porque yo soy un hombre, no me quedo embarazado ni m cojo baja de materidad y mi empleabilidad es mejor. Esto la penaliza un poco a ella… pero es que el mercado laboral es así.

Mi mujer trabaja desde casa y ella no quiere que sea yo. Ella es la que lo decidió, decidió sacrificar su vida laboral por el bien de la familia, y no quiere que sea yo el que lo haga. Yo si pudiera lo haría pero ella no quiere. A ella le gusta que yo me centre en mi carrera, que progrese laboralmente, que le dedique más horas de las necesarias para poder ser alguien algún día. Así ella podrá decir que es la mujer detrás de un gran hombre. Yo prefiero el tiempo de calidad.

Mi mujer trabaja desde casa y gana más que yo.


 Este post está inspirado en una conversación con xxx (ya sabeis quienes sois) y en las 5 retóricas de Luis Bonino expuestas AQUI que el gran Joaquim Montaner nos ha compartido en una conversación sobre ESTE mierdartículo sobre conciliación (maldito clicbait). Las cinco retóricas para justificar el machismo patriarcal que expone el bueno de Luis son:

  • La retórica de la conformación del mercado de trabajo
  • La retórica del mundo simbólico y de los roles
  •  La retórica de la confusión masculina
  •  La retórica de la psiquis masculina defensiva y frágil
  •  La retórica de la mujer como obstáculo

POR SUERTE SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL TIEMPO DE CALIDAD

Silencio, trenes y niños.

AVE Barcelona – Madrid. 20h. De vuelta después de un día de trabajo en Madrid. De esos de madrugar, de estar de pie, de sonreír y saludar. De estar a la vez pendiente de correos, llamadas y teleconferencias de mierda sin sentido.

ABRO PARÉNTESIS

Adoro mi trabajo, mi empresa y a todos mis compañeros menos algun@. Pero en una empresa grande tienes muchas posibilidades de encontrarte con reuniones en las que no pintas nada, con estar en copia en correos electrónicos en los que no pintas nada y en que te caigan marrones en los que no pintas nada. Mas o menos como cuidar a un hijo que tiene pataletas: te llevas berridos y gritos sin sentido.

CIERRO PARÉNTESIS

Total, que iba yo en el AVE ya de vuelta. Reservé los billetes con retraso (no el mío mental, que también, sino que lo hice con poco tiempo) y no pude pedir vagón silencio.

ABRO PARÉNTESIS

El vagón silencio es el mejor invento de la historia del ferrocarril desde que se inventaron el vagón restaurante. Puedes ir en un vagón en el que la gente habla igual pero tienes el derecho, el deber y la obligación moral de mirarles muy muy mal con cara de odio cuando lo hacen. En los vagones normales lo hago igual pero no mola tanto.

CIERRO PARÉNTESIS

Así que nada, me jodo aguanto y voy en un vagón normal. Yo iba con tres intenciones claras en mi viaje: dormir, ver capítulos de Netflix que me había descargado y llegar al nivel 400 del Angry Birds Blast. Todas estas tres cosas requieren concentración y esperaba que no me tocasen cerca seres de estos inmundos que van gritando y haciendo ruidos sin parar. Pero no tuve esa suerte.

Iba yo en unos asientos de estos de 4 con mesa. Genial porque puedes apoyar el ordenador, la botellita de agua y el móvil. Pues tuve la gran suerte que se me pusieron en el bloque de 4 de al lado. Y todo el puto viaje gritando, haciendo ruidos, riendo de una manera exagerada. Mi mirada láser fulgurante no servia de nada. Su comportamiento infantil me ponía de los nervios. No podía dormir. No podía mirar Netflix con sus ruiditos infantiles interrumpiendome. Y me había quedado sin vidas en el Angry Birds por su culpa.

ABRO PARÉNTESIS

Me gusta jugar a juegos tontos con el móvil. Me ayuda a no pensar, y a veces, no pensar es lo mejor que puedes hacer. Ese era uno de esos momentos. No quería pensar, porque pensar implicaba pensar en algo muy doloroso que me estaba pasando. Dolor de ese que está al acecho, que te ronda y al que no quieres dejar entrar.

CIERRO PARÉNTESIS

Intentar ignorar algo cuando te está molestando es imposible y contraproducente. Lo único que consigues es hacerle más caso, estar más pendiente y que te taladre más la mente. Pues eso me pasaba a mí. Empecé a obsesionarme y se me puso el #TocATope. Así que me puse a analizarlos para intentar empatizar con ellos.

El más mayor era sin embargo el más infantil. Estaba muy pendiente de lo que decía el de su izquierda y no paraba de reír-le las gracias e intentar llamar su atención. El de su izquierda era quien llevaba la voz cantante, el que más hablaba y monopolizaba la conversación interrumpiendo a los demás y haciendo bromas tontas y estúpidas.

ABRO PARÉNTESIS

No siempre el que más habla, el que más grita, el que interrumpe e impone su discurso es el que más sabe. Además muchas veces se apropia de las ideas de los demás y se las hace suyas. Pero es una técnica muy útil para parecer que sabes de todo aunque no sepas. En el mundo profesional, en las multinacionales, se usa muchísimo. Es una manera de destacar por encima de los demás en las reuniones. Esta técnica es muy utilizada por los hombres y los americanos, que les gusta ponerle nombres tontos a todo, le llaman Manterrupting y Bropropiating.

Aunque no sean de mi agrado total, me joden menos que otras artes oscuras del mundo profesional utilizadas para destacar, que se basan en criticar, rajar, despreciar y poner en evidencia a tus compañeros de trabajo sin que parezca que lo haces mientras de cara hacia afuera vendes que sólo buscas el bien del equipo.

CIERRO PARÉNTESIS

Los otros dos, como suele pasar en los grupos, eran más callados, y se limitaban a sonréir y a seguirle un poco la corriente al machito alfa del grupo. Sus comentarios giraban alrededor de la noche anterior y de sus hazañas de conquista, en las que todos estuvieron a punto de ligar en noseque discoteca (“diez minutos más y me la llevo al hotel”) pero al final no. Y de cómo habían arreglado tal ofensa hacia el género masculino (“porque son todas unas putas“) pagando los servicios de una meretriz.

ABRO PARÉNTESIS

Queridos desgraciados compañeros de viaje del AVE:

No, vuestras bromas no hacen gracia al resto. Son un insulto para la inteligencia humana, y si Darwin y la evolución biológica fueran 100% ciertos, seres como vosotros no deberían sobrevivir.

No, no estuvisteis a punto de ligar. Lo más seguro es que las pobres chicas a las que estuvisteis acosando la noche anterior no supieran como librarse de vosotras. Esas sonrisas pícaras que describís seguramente fueran sonrisas nerviosas de “cómo nos libramos de estos 4 gilipollas”.

No, no sois hombres de verdad. Sois seres insignificantes, inseguros, infantiles. Con vuestro pequeño cerebro e inexistente humanidad, hacéis que la rueda del machismo siga girando. Pagar por sexo es despreciable, y os hace aún más despreciables.

Y a los dos que hablaban menos: no tenéis porque seguir-le la corriente al machito alfa y al tontito del grupo. Podéis romper esa inercia porque es evidente que veis que no tiene sentido y os sentís incómodos. Vosotros dos sois los principales culpables de que esto siga pasando. 

CIERRO PARÉNTESIS

Estoy de acuerdo en que haya vagones del silencio en los AVEs. Pero los niños deberían poder ir en ellos, y así no tener que oír a semejante basura. Y a los adultos que os molestan los niños en el tren, los aviones, los hoteles, los restaurantes, los parques y otros lugares: os compadezco.

Si un niño es feliz y por ello ríe, juega, se divierte, grita… tienes un problema si esto te molesta. Seguramente tu vida sea gris, aburrida y triste, y eres de esas personas a las que les jode ver a los otros felices. Supongo que cuando veis adultos felices lo soportáis pensando que fingen, que son hipócritas y que en realidad por dentro son grises como vosotros. Pero cuando los niños ríen sabéis que son felices de verdad y eso no lo podéis soportar.

Si un niño está triste y llora, se queja, se pone nervioso, grita… tienes un problema si esto te molesta. Porque los niños son niños y expresan lo que sienten, y si no eres capaz de empatizar con un niño triste, es que por dentro estás podrido.

#StopNiñofobia

¿Porque existe la palabra feminismo?

No entiendo porque existe la palabra feminismo. En serio. Es una palabra creada por necesidad de rizar el rizo. Para destacar algo que no debería destacar. Si es que en el fondo la chocho tiene razón. Vaya ganas de hacer extrem-ismos como el feminismo.

Os pondré un ejemplo: racismo. Todos sabemos lo que es el racismo. Que odies a los negros es racismo. Que mires mal a los gitanos es racismo. Que cuando entra una mora en el metro con una maleta, pienses inevitablemente en que lleva una bomba es racismo. Que agarres más fuerte el bolso al subir unas rumanas al autobús…  lo adivinas: es racismo.

Otro ejemplo: homofobia. Los que odian, repudian o discriminan a alguien por su tendencia sexual. Los que usan maricón como palabra despectiva. Los que ven a una mujer empoderada y dicen “será bollera”. Los que ven a dos mujeres de la mano y piensan “a estas lo que les hace falta es un buen rabo”. Todo esto es homofobia.

Machismo, racismo y homofobia tienen muchas cosas en común.

Son enfermedades sociales causadas por desgraciados débiles cortos de mente unos pero que padecen otros. Es decir: el machismo lo sufren las mujeres, pero no es un problema de las mujeres.

Pero tienen una gran diferencia. Y es que no ser racista es lo normal. No ser racista es lo normal. Pero no ser machista no es lo normal, porque no ser machista es ser feminista. Porque se usa feminismo como definición de una excepción cuando no debería ser una excepción. No debería existir esta palabra, porque ser feminista es lo normal.

Peeeeeero es que no es lo normal. No todo el mundo lo entiende. No todos ven que ser machista sea malo, sea raro y haga daño. Lo tenemos tan metido en los huesos y en las entrañas que seguimos encontrando normal que las mujeres cobren menos, se cuiden de la casa, deban detener su carrera laboral cuando van a ser madres, deben cogerse ellas la jornada reducida, deben cuidar de los niños, de los maridos, de los padres… todo esto es lo normal. Es por eso que se crea la palabra feminismo: para visibilizar que lo que debería ser normal, lo que todos (menos los tarados) deberíamos pensar, pues resulta que no lo es.

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