Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Podcastero. Tuitero.

El mundo que se encontrarán mis hijos

No me gusta el mundo que les estáis dejando. No es justo. No se lo merecen. No merecen crecer en un mundo de odio, violencia y racismo. De codicia, envidia, egoísta y desenfrenado.

En un mundo en el que se criminaliza a los que huyen de su propia tierra y se les encierra en campos de refugiados como si fueran perros.  Me niego a que mis hijos vean esto como algo normal, porque aparezca cada día en las noticias entre noticias de corrupción y los resultados del fútbol.

En un mundo en el que las religiones se siguen usando como arma arrojadiza para vilipendiar y atacar a quienes las siguen. Me niego a que prejuzguen a alguien sólo por ser católico, musulmán, judío o budista. A que las muertes de las personas valgan más o menos en función de su nacionalidad, religión, raza, sexo o color.

En un mundo en el que la corrupción es algo habitual, con lo que hay que vivir porque es así y punto. Me niego a que piensen que son tontos por no robar, por no defraudar, por no abusar del sistema. A que piensen que pagar impuestos es de tontos, porque ya que todo el mundo roba, porque no yo.

En un mundo en el que la felicidad de los demás, nos cause una envidia insana anormal. Me niego a que no sean capaces de alegrarse por ellos y luchar por su propia felicidad. Que sean capaces de poder hablar de sus logros y sus fracasos con normal, sin miedo a causar envidias o burlas.

 

El mundo que tenemos que cambiar

El mundo que tenemos que cambiar

 

En un mundo en el que nuestra felicidad esté ligada a la de los demás en negativo. Me niego a que caigan en la espiral egoísta que nos lleva a pensar sólo en nosotros mismos y en los que nos rodean de cerca, sin preocuparnos de los que están algo más lejos.

En un mundo desenfrenado cuyo ritmo vertiginoso nos empuja a vivir la vida a velocidad excesiva, queriendo siempre más y más rápido. Me niego a que no sepan disfrutar la parte slow de la vida: un buen libro, una buena conversación, el color de las nubes por la mañana, la felicidad de pisar charcos después de la lluvia.

Así que no me seáis cabrones y ayudadme a cambiar el mundo, por mis hijos y por los vuestros.

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1 Comentario

  1. Sólo puedo decir: Amén!!
    Sin connotación religiosa, si no como “no-puedo-estar-más-de-acuerdo-contigo-tío”, puntos y comas incluidos.

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