Lo siento mucho, pero ya no lo es…. Ya no podéis reivindicar esos derechos que se supone que ya tenéis pero no. Toca esperar 364 días.

No pidáis el mismo salario que yo. No pidáis el mismo puesto que yo. No os quejéis si no promocionáis tan rápido porque os habéis estado unos meses cuidando a vuestro hijo. No pretendáis llevar proyectos de responsabilidad si tenéis reducción de jornada.

No pidáis tener tiempo libre como yo. No pidáis tomar una caña con las compis del curro al salir. No me contéis que llegáis cansadas del trabajo a casa igual que yo, porque mi trabajo es más importante que el vuestro. Cobro más.

No pidáis libraros de las noches. Vuestro oído y vuestra naturaleza está preparada para ello. Para oír cualquier ruido que hagan los peques y para tener la necesidad de despertarse y la satisfacción maternal de cuidar de ellos.

No pidáis no ser responsables de la casa. La naturaleza y la evolución os han entrenado para ello, para ser más organizadas y tener más sentido de la responsabilidad que yo. Yo traigo el dinero, tu te ocupas de la casa.

No pidáis con la voz baja todo esto, porque el derecho ya lo tenéis desde hace tiempo. Si no lo habéis logrado será porque no lo merecéis o porque no lo habéis querido. Porque estáis cómodas con vuestro horario reducido, vuestro puesto de poca responsabilidad y cuidando de los peques.

¿O no es así?