Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Tuitero. Titiritero.

Categoría: Paternity (Página 2 de 9)

Silencio, trenes y niños.

AVE Barcelona – Madrid. 20h. De vuelta después de un día de trabajo en Madrid. De esos de madrugar, de estar de pie, de sonreír y saludar. De estar a la vez pendiente de correos, llamadas y teleconferencias de mierda sin sentido.

ABRO PARÉNTESIS

Adoro mi trabajo, mi empresa y a todos mis compañeros menos algun@. Pero en una empresa grande tienes muchas posibilidades de encontrarte con reuniones en las que no pintas nada, con estar en copia en correos electrónicos en los que no pintas nada y en que te caigan marrones en los que no pintas nada. Mas o menos como cuidar a un hijo que tiene pataletas: te llevas berridos y gritos sin sentido.

CIERRO PARÉNTESIS

Total, que iba yo en el AVE ya de vuelta. Reservé los billetes con retraso (no el mío mental, que también, sino que lo hice con poco tiempo) y no pude pedir vagón silencio.

ABRO PARÉNTESIS

El vagón silencio es el mejor invento de la historia del ferrocarril desde que se inventaron el vagón restaurante. Puedes ir en un vagón en el que la gente habla igual pero tienes el derecho, el deber y la obligación moral de mirarles muy muy mal con cara de odio cuando lo hacen. En los vagones normales lo hago igual pero no mola tanto.

CIERRO PARÉNTESIS

Así que nada, me jodo aguanto y voy en un vagón normal. Yo iba con tres intenciones claras en mi viaje: dormir, ver capítulos de Netflix que me había descargado y llegar al nivel 400 del Angry Birds Blast. Todas estas tres cosas requieren concentración y esperaba que no me tocasen cerca seres de estos inmundos que van gritando y haciendo ruidos sin parar. Pero no tuve esa suerte.

Iba yo en unos asientos de estos de 4 con mesa. Genial porque puedes apoyar el ordenador, la botellita de agua y el móvil. Pues tuve la gran suerte que se me pusieron en el bloque de 4 de al lado. Y todo el puto viaje gritando, haciendo ruidos, riendo de una manera exagerada. Mi mirada láser fulgurante no servia de nada. Su comportamiento infantil me ponía de los nervios. No podía dormir. No podía mirar Netflix con sus ruiditos infantiles interrumpiendome. Y me había quedado sin vidas en el Angry Birds por su culpa.

ABRO PARÉNTESIS

Me gusta jugar a juegos tontos con el móvil. Me ayuda a no pensar, y a veces, no pensar es lo mejor que puedes hacer. Ese era uno de esos momentos. No quería pensar, porque pensar implicaba pensar en algo muy doloroso que me estaba pasando. Dolor de ese que está al acecho, que te ronda y al que no quieres dejar entrar.

CIERRO PARÉNTESIS

Intentar ignorar algo cuando te está molestando es imposible y contraproducente. Lo único que consigues es hacerle más caso, estar más pendiente y que te taladre más la mente. Pues eso me pasaba a mí. Empecé a obsesionarme y se me puso el #TocATope. Así que me puse a analizarlos para intentar empatizar con ellos.

El más mayor era sin embargo el más infantil. Estaba muy pendiente de lo que decía el de su izquierda y no paraba de reír-le las gracias e intentar llamar su atención. El de su izquierda era quien llevaba la voz cantante, el que más hablaba y monopolizaba la conversación interrumpiendo a los demás y haciendo bromas tontas y estúpidas.

ABRO PARÉNTESIS

No siempre el que más habla, el que más grita, el que interrumpe e impone su discurso es el que más sabe. Además muchas veces se apropia de las ideas de los demás y se las hace suyas. Pero es una técnica muy útil para parecer que sabes de todo aunque no sepas. En el mundo profesional, en las multinacionales, se usa muchísimo. Es una manera de destacar por encima de los demás en las reuniones. Esta técnica es muy utilizada por los hombres y los americanos, que les gusta ponerle nombres tontos a todo, le llaman Manterrupting y Bropropiating.

Aunque no sean de mi agrado total, me joden menos que otras artes oscuras del mundo profesional utilizadas para destacar, que se basan en criticar, rajar, despreciar y poner en evidencia a tus compañeros de trabajo sin que parezca que lo haces mientras de cara hacia afuera vendes que sólo buscas el bien del equipo.

CIERRO PARÉNTESIS

Los otros dos, como suele pasar en los grupos, eran más callados, y se limitaban a sonréir y a seguirle un poco la corriente al machito alfa del grupo. Sus comentarios giraban alrededor de la noche anterior y de sus hazañas de conquista, en las que todos estuvieron a punto de ligar en noseque discoteca (“diez minutos más y me la llevo al hotel”) pero al final no. Y de cómo habían arreglado tal ofensa hacia el género masculino (“porque son todas unas putas“) pagando los servicios de una meretriz.

ABRO PARÉNTESIS

Queridos desgraciados compañeros de viaje del AVE:

No, vuestras bromas no hacen gracia al resto. Son un insulto para la inteligencia humana, y si Darwin y la evolución biológica fueran 100% ciertos, seres como vosotros no deberían sobrevivir.

No, no estuvisteis a punto de ligar. Lo más seguro es que las pobres chicas a las que estuvisteis acosando la noche anterior no supieran como librarse de vosotras. Esas sonrisas pícaras que describís seguramente fueran sonrisas nerviosas de “cómo nos libramos de estos 4 gilipollas”.

No, no sois hombres de verdad. Sois seres insignificantes, inseguros, infantiles. Con vuestro pequeño cerebro e inexistente humanidad, hacéis que la rueda del machismo siga girando. Pagar por sexo es despreciable, y os hace aún más despreciables.

Y a los dos que hablaban menos: no tenéis porque seguir-le la corriente al machito alfa y al tontito del grupo. Podéis romper esa inercia porque es evidente que veis que no tiene sentido y os sentís incómodos. Vosotros dos sois los principales culpables de que esto siga pasando. 

CIERRO PARÉNTESIS

Estoy de acuerdo en que haya vagones del silencio en los AVEs. Pero los niños deberían poder ir en ellos, y así no tener que oír a semejante basura. Y a los adultos que os molestan los niños en el tren, los aviones, los hoteles, los restaurantes, los parques y otros lugares: os compadezco.

Si un niño es feliz y por ello ríe, juega, se divierte, grita… tienes un problema si esto te molesta. Seguramente tu vida sea gris, aburrida y triste, y eres de esas personas a las que les jode ver a los otros felices. Supongo que cuando veis adultos felices lo soportáis pensando que fingen, que son hipócritas y que en realidad por dentro son grises como vosotros. Pero cuando los niños ríen sabéis que son felices de verdad y eso no lo podéis soportar.

Si un niño está triste y llora, se queja, se pone nervioso, grita… tienes un problema si esto te molesta. Porque los niños son niños y expresan lo que sienten, y si no eres capaz de empatizar con un niño triste, es que por dentro estás podrido.

#StopNiñofobia

Acoso en el parque: la Bruja y el Gorila

Esta es una historia de acoso. Hay una niña mayor que molesta a mi hijo en el parque. Mi hijo P tiene 3, ella debe tener 6 o 7. Es el demonio en persona. Se mete con los niños más pequeños. Es Pelirroja (como las brujas de las pelis) y tiene cuernos y le sale fuego de la nariz.

La primera vez vi que mi hijo ponía mala cara cuando la niña le hablaba. Me acerqué y le estaba llamando tonto y burlándose de él. Le di una colleja. Le dije a mi hijo que nos íbamos a otro lado del parque (es un parque grande) y que no le hiciese caso.

Creo que es mejor rehuir los conflictos la primera vez que ocurren.

La segunda vez, ví de lejos como la niña le perseguía, le tiró al suelo, le escupió y con un palo con hojas le asustaba. Cuando me acerqué y le grité que parara, se apartó un poco pero se quedó ahí desafiante. Le tiré de las orejas y la llevé a la policia. Le pregunté que dónde estaba su madre pero se fue corriendo. Preferí quedarme con mi hijo y hablar de lo que había pasado que perseguirla y arrancarle los pelos.

Ahí, como el parque está justo enfrente del cole, decidimos hablar con su profesora. Nos dijo que no sabía nada y que en el patio, que ella supiera, no había pasado nada. Que sólo comparten patio con los de P4 y P5, pero que estaría atenta.

Me falta un ojo.

Desde entonces, cada vez que vamos a ese parque (es dónde P quiere ir porque están todos sus amigos de clase) me falta un ojo. Tengo el izquierdo pendiente de él, el derecho pendiente de la peque y a la vez intento tener a la Bruja controlada. Además, se lo hemos contado a otros padres de la clase de mi hijo para que nos ayuden a echarle un ojo. Educar en tribu, cuidar en tribu. El pasado viernes, al ir al parque, un padre me dijo que sabía quien era la madre de la Bruja. La madre-bruja estaba sentado en un banco del parque, sin prestar atención a lo que estaba haciendo su hija. Y el pasado Viernes, volvió a pasar.

Ví cómo la Bruja andaba por el parque buscando follón con un Gorila niño de su edad al lado. Vieron pasar a mi hijo, que iba a subirse a una especie de castillo, y fueron detrás de él. Les pedí a unos amigos que vigilaran a la peque, y me acerqué a 3-4 metros para estar cerca pero prefería ver que pasaba y como reaccionaba mi hijo.

ABRO PARÉNTESIS

No soy de los padres que se lo van a dar todo hecho a sus hijos. Quiero que aprendan a desenvolverse. Cualquier ayuda innecesaria impide su aprendizaje que dice MontessoriPickleCarlosGonzález o uno de estos. Por eso les dejamos que intenten y se equivoquen, que persistan hasta lograrlo o hasta pedirnos ayuda. Queremos que sepan que confiamos en ellos para hacer lo que quieren, para desenvolverse en esta puta dura pero maravillosa vida. Que persistan. Que sean resilientes. Que inventen. Que se equivoquen.

Pero también quiero que sepan que SIEMPRE estaremos ahí.

CIERRO PARÉNTESIS

Así que en eso estamos. La Bruja le habla a P. P se la mira y le dice algo. Desde dónde estoy no lo oigo, pero veo que mi hijo se tira por el tobogán. Desde arriba, la Bruja y el Gorila le dicen cosas a mi hijo, que se gira buscándome. Así que me acerco con calma, saludo a mi hijo y le pregunto que pasa. Me dice que la Bruja le está llamando caca y caraculo. Me la miro y le digo “no le digas esto porque no le gusta, es un juego que no hace gracia y él no es un caraculo”.

TU CALLA, VIEJO” me grita ella.

ABRO PARÉNTESIS

Los que me conocen saben que soy un tío tranquilo. Me alteran pocas cosas, porque no merece la pena ponerse nervioso. Si te pones nervioso, no actúas con la cabeza sino con las entrañas. A las entrañas hay que escucharlas y hacerles caso siempre que se puede, pero no pueden “mandar”. Hay que saber en que entornos y en que momentos puedes darles el mando, dejar que sean ellas las que lleven las riendas de tus decisiones. Permitir que las entrañas manden mola mogollón, porque no hay que pensar demasiado. Sólo hay que actuar. Te desahogas. Sacas la mierda que llevas dentro.

Cuando estoy con mis hijos intento que sólo manden en los momentos de diversión, de risas, de besos, de cachondeo. Pero en los otros no. Cuando mi hijo tiene una rabieta (normal) y hace alguna gilipollez tontería, mis entrañas le darían una colleja. Pero no lo hago. Me tranquilizo, intento calmarle y hablar con él.

Mis entrañas son el niño que llevo dentro. Son el cerebro reptiliano que guía nuestros instintos más básicos. Son mis experiencias pasadas, las veces que en cole se metían conmigo por tener asma o las que yo me metía con JoseMaría por ser gordo.

CIERRO PARÉNTESIS.

“Pues tu caraculo y parece que lleves los pantalones cagados”

Mis entrañas hablaron. Hablaron por mí. Dijeron lo que yo tenía ganas de decir.

La Bruja y el Gorila se quedaron parados. Supongo que no se esperaban que un adulto de casi 40 y casi 2 metros les contestara como un niño de 5 años. Se quedaron parados. Se miraron entre ellos. Miraron a mi hijo.

Y mi hijo empezó a reírse; a reírse con la inocencia de un niño de 3 años que ve las cosas a su manera. Y mi hijo empezó a jugar. Me dijo “pues tu carapipí”. “Tu carapedo” le dije yo.

Mi hijo y yo nos pusimos a reír y seguimos jugando a decirnos tonterías uno a otro. Se tiró por el tobogan, y nos fuimos a otro lado.

PARÉNTESIS FINAL

Ahora nos toca esperar. Si vuelve a pasar, ni que sea algo breve, hablaremos con su madre y con el director del centro. No quiero hacer una montaña de esto, porque veo a mi hijo tranquilo. Tiene ganas de ir a ese parque, de jugar con sus amigos. Hemos hablado con él de lo que pasó. Sabe que no debe insultar a los niños, decir palabrotas ni molestar a otros niños. Pero también sabe que si le molestan puede y tiene que defenderse; decir que no le gusta lo que hacen, irse de donde está y buscar a un adulto que conozca para decírselo. Y también sabe que SIEMPRE nos tendrá a su lado.

¿Es esto un caso de bullying? Yo creo que no, almenos de momento. Pero creo que en estos casos mejor actuar a tiempo. Seguirlo de cerca y ver como evoluciona (como un principio de fiebre o un inicio de crisis en redes sociales).

Si vas a juzgarme por lo que le dije a la niña, puedes dejar tus comentarios en un papel escrito en tu casa y mentalmente lo leeré. Sé que está mal, pero no me arrepiento.

 

Niños que pegan

Hay dos tipos de niños: los que duermen y los que no. Los que comen y los que no. Los que gritan y los que no. Los que maman y los que no. Los que muerden y los que no. Los que tienen miedos y los que no. Los que pegan y los que no.

Mi P es de los que pegan. Desde pequeño. Era de los que mordían cuando no sabía como reaccionar cuando tenía poco más de un año; llegaba con señales de la guarde (algún bocado en la cara o en el brazo, un arañazo). Nada preocupante según la profe; a veces lo iniciaba él, a veces lo recibía él, a veces pasaba por ahí. Pero eso quedó en la guarde.

Hace tres meses empezó P3, y eso es la champions del pegar. Porque ahí hay muchos niños, mucha energía y menos control. Porque ahí hay niños (y algunas niñas) que pegan. Él lo dice así de claro: Pablito pega. Pedrito pega. Martita pega. Pero Juanito y Luisita no pegan. (nombres ficticios)

Hace unas semanas estábamos jugando en el suelo del comedor. Jugábamos con unos muñecos y empezó a decirme que cada muñeco era uno de sus compañeros. Y me contó que Martita estaba llorando en el suelo  y que Pablito y Pedrito le pegaban patadas porque eran muy fuertes. Le pregunté qué había hecho él, y me dijo que nada. Le dije que debería haberles dicho que esto no se hacía y que tendría que habérselo dicho a su profesora.

Me ha repetido la historia varias veces desde entonces. Y desde entonces le repetimos lo mismo: que los valientes y fuertes no pegan. Que los que pegan son los débiles y cobardes.

Padre no hay más que uno

“Para mí es importante que mi marido eduque a nuestras hijas a su manera y no a la mía.”

“Pero para la gente como yo, que vive en una casa en la que hay un padre y una madre, es importantísimo no solo incluir a los padres, sino recordar que, aunque yo pase la mayor parte del día con nuestras hijas, no soy más importante de lo que es su padre.”

No podría estar más de acuerdo en con este artículo!! Pero creo que como dice su autora, muchas mujeres no lo estaréis…

Siempre lo digo: parte del problema de que los padres no se impliquen más es que las mujeres no dan un paso al lado para dejar que nos pongamos al mismo nivel. Nos quieren implicados a su manera, que eduquemos y criemos en base a su pensamiento y no al que nosotros podamos tener. (cuando hay un padre y una madre claro… respect para todos los otros casos por supuesto). Desde decisiones trascendentales (Teta? BLW? Colecho? Homeschooling?) a las más banales (pendientes? rosa o naranja? Pañales de marca o marca blanca?). Aunque padres del mundo, estad tranquilos: siempre os quedará elegir el cochecito, la sillita del coche (a contramarcha, eso sí) y ese body rosa de los Ramones.

Padre molón, body al canto

Se repite la historia

Llega un padre primerizo a un grupo de crianza con apego para informarse porque su mujer le ha dicho que es así como hay que criar al peque. Es como si las madres tuvieran una sabiduría absoluta sobre todos los aspectos de la crianza, y los padres tuvieran que ser los ejecutores. ¿No debería el padre poder decidir también?

¿Puede un padre participar en la decisión de si su hijo toma teta o bibe? ¿Que peso debe tener en la decisión? Si repartiésemos participaciones… ¿Le daríais al padre el 50%?

#ElTemaDeLaSemana: Cosas que nunca imaginaste que harías

Desde que soy padre, hay un montón y medio de cosas que he hecho que nunca imaginé que haría. Llorar de felicidad en los dos partos de mis hijos. Llorar de tristeza al separarme de ellos por primera vez. Amar a alguien más que a mi mismo. No dormir al lado de mi hija en el hospital. Salir corriendo del trabajo para estar con mis hijos.

Pero estas son cosas buenas, de las que mola contar. De las que al leerlas os harán pensar “es que eres un padrazo”. Pero hay muchas que no son tan buenas, que nadie quiere reconocer en público y que nunca pensé que haría.

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Nunca pensé que le pondría dibujos a mi hijo para tener algo de calma. En mi vida prepapi criticaba inconscientemente a los típicos padres que al llegar a un restaurante sacaban el móvil y le enchufaban a su hijo la peppa pig o el pocoyó; ahora no puedo imaginarme una cena sin ellos.

Nunca pensé que le gritaría a mis hijos. Soy un tío tranquilo. Nunca pierdo los nervios. No me gusta que me griten, ni me gusta gritar. Y por supuesto, nunca pensé que les gritaría a mis hijos porque sé que no sirve para nada.

Nunca pensé que dejaría de ver a mis amigos. Echo de menos verles y charlar, tener conversaciones profundas y banales. Pero no cambiaría ni un minuto de tiempo con mi familia por ello.

Nunca pensé que me haría amigo de otros padres sólo por ser padres. Nunca me ha gustado hablar con gente sólo porque toca. Siempre había pensado que era importante compartir aficiones, ideologías, pensamientos…. y que hacerse amigo de alguien sólo porque tus hijos van juntos a clase era una memez.

Nunca pensé que me cagarían, mearían y vomitarían encima. Varias veces. Y sin derecho a protestar.

Nunca pensé que chantajearía a mis hijos. “Cómete el pescado y verás los dibujos”. “Recoge tus juguetes e iremos al parque”.

Nunca pensé que me ofendería que no les amen lo suficiente. 

 

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Micromachismos y Dibujos animados: La Patrulla Canina

“Ya está aquí, ya llegó, la patrulla canina…”

Pues si, tenéis suerte porque ya está aquí La Patrulla Canina (la PACA, como la llama mi hijo P) para salvarnos de cualquier mal, aunque repleta de micromachismos no sea que nos desviemos de la norma. La PACA está liderada por Ryder, un chico divertido, valiente, intrépido y digital. Y la PACA inicial tiene seis personajes: cinco perros y una perrita (Skye, una cachorra vestida de rosa).

la patrulla canina

Así pues, otra historia de micromachismos: seis hombres y una mujer cómo héroes que salvan vidas y resuelven problemas. En cada aventura, el amigo Ryder elige que miembros de la PACA van a ayudarle en esa misión. La pobre Skye no tiene mucha suerte y no suele ser de las afortunadas (al contrario que Chase, el líder de la manada vestido de azul, que por supuesto siempre participa).

Además, cada miembro de la PACA representa a un miembro del servicio público: policía, bombero, guardacostas, constructor, reciclador… menos la pobre Skye que es la rosa del grupo. Eso debe ser un rol en sí, supongo.

¿Quieres más micromachismos? Cada vez que hay que salvar a una cría de algún animal (ballena, elefante, gallina o quien sea), está siendo cuidada por su madre (no por su padre, por supuesto… que los hombres no crían). La amiga de Ryder, Katie, por supuestro es veterinaria y viste de rosa. Por no hablar del merchandising que tienen, todo enfocado a niños (rojo y azul) y usando casi únicamente los personajes masculinos.

¿Me he dejado algún micromachismo? ¿Alguna otra serie que te chirríe?

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