Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Podcastero. Tuitero.

Categoría: Paternity (Página 1 de 9)

La insoportable levedad de la conciliación #PalabraDePau

Muss es sein? Ja, es muss sein! Es muss sein!

¿Tiene que ser? ¡Tiene que ser! ¡Tiene que ser!

En “La insoportable levedad del ser“, Milan Kundera utiliza estas anotaciones hechas por Beethoven en su cuarteto de cuerda nº16 para transmitir la importancia de las decisiones que iba a tomar Tomás respecto a su vida. Y es que hay decisiones muy importantes y transcendentes en nuestra vida, que sabemos que van a cambiar el rumbo de nuestro futuro. Estas decisiones las pensamos mucho. Las hablamos mucho. Las meditamos. Buscamos diferentes puntos de vista. Hacemos listas de “pros” y “contras”. Son decisiones trascendentes, de peso, y merecen que se les dedique tiempo.

A veces estas decisiones, estas acciones, son fruto de algo que hace tiempo que sabemos que debemos hacer y un día decidimos pasar a la acción.Hacer deporte, comer sano o ver a tus amigos. Sabemos que debemos hacerlo más, y tomamos decisiones que creemos “de peso” para hacerlo mejor.

Apuntarse al gimnasio. Ir al nutricionista. Comprarse unas zapatillas nuevas. Ir a la fiesta de cumpe de tu amiga Ana. Un reloj que cuente los pasos. Una bolsa de lechuga y unos tomates cherry.

Pero en la conciliación, ¿las decisiones de peso son difíciles de tomar?. Implican cambios en muchos aspectos. Pedirse una reducción de jornada representa ser el rara avis del departamento y de la empresa. Renunciar a una promoción que implica viajar más porque no quieres dormir lejos de casa. Estas decisiones tienen tanto peso que a veces son más fáciles de tomar. Estas las tomas porque dentro de tí vas oyendo el  “Es muss sein!” de Beethoven cuando la piensas. Si te las planteas es que ya sabes lo que vas a decidir.

Pero a veces en la conciliación las decisiones son leves, muy leves #PalabradePau Clic para tuitear

Pero a veces en la conciliación las decisiones son leves, muy leves. Tan leves que pensamos que no tienen importancia y que no se notarán. Como cuando hacemos pipí en el mar… total, ¿los peces también mean no? Pero para mí, estas decisiones leves, sin importancia, fútiles… son las más difíciles de tomar.

  • 8h30. Llego a la puerta del cole de mi hijo P. Hoy le dejo en acogida porque así llego antes al trabajo y adelanto trabajo para salir temprano. Aparco en la puerta y como siempre me pregunta “Hoy toca acogida?”. Le digo que sí, le razono y le argumento que así puedo salir antes y llegar antes a casa. Pero para ellos, el futuro no existe. La planificación no importa.
  • 18h. Tu jornada laboral está acabando. Hoy ha sido un día lleno de reuniones y tienes 87 correos electrónicos pendientes de leer. Podrías leerlos ahora y dejarte la bandeja de entrada “limpia” para mañana, o podrías irte ya y llegar temprano a casa.
  • 19h. Llegas a casa. Te vacías los bolsillos: llaves, monedas, cartera, móvil personal y móvil del trabajo. Pones a cargar el móvil del trabajo, y te piensas si debes apagarlo o no.

La conciliación es un invento del TBO. La conciliación es mentira. Es como el tiempo de calidad: menos tiempo de calidad y más cantidad de tiempo. Conciliar son grandes decisiones a veces, pero en la mayoría de ocasiones conciliar se compone de decisiones leves, breves, que tomamos en microsegundos… pero que todas juntas hacen un océano.


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Mi mujer trabaja desde casa y así podemos conciliar 

La culpa es de los padres #PalabraDePau

La culpa es de los padres #PalabraDePau

Ser el padre perfecto es imposible.

La culpa es de los padres por no llegar a todo y no ser los padres perfectos. Quiérelos infito. Dales teta. Portea. Dales todo lo que necesiten pero a la vez ponles límites. No les grites. Concilia. Ganar dinero. Ten una carrera profesional. Ama a Montessori sobre todas las cosas. Ves a las reuniones de padres, a las fiestas de cumple de su clase, a las puertas abiertas, a la exhibición de música y a buscarlo los viernes.

La culpa es de los padres porque es imposible llegar a todo. Porque las paternidades de cartón piedra son una puta fachada: por mucho que intentemos fingir que nuestros hijos no comen chuches, que no les ponemos dibujos para cenar y que nos encanta el colecho, todos sabemos que si realmente haces todo lo que enseñas en tu maldito instagram estás criando a futuros psicópatas.

La culpa es de los padres por transmitir nuestras frustraciones a nuestros hijos. Por meterles en una burbuja. Por sobreprotegerles. Por no dejar que sufran. Por corretear a su alrededor en el parque (Papá Helicóptero) para estar ahí si caen. Por forzarles a compartir, a pedir perdón y a besar a la abuela. Por leer mucho sobre crianza y paternidad e intentar hacerlo todo. O por no leer nada de nada y fiarlo todo a nuestro (inexistente) instinto innato y a los consejos de la suegra. Por renunciar a nuestra carrera profesional para dedicarles tiempo o por tener una carrera profesional para comprar lo que necesitan.

La culpa es de los padres, de eso no hay duda.

Pero ahora que lo pienso… si la culpa de como son mis hijos es mía… ¿la culpa de como soy yo es de mis padres no?  Nuestros padres nos han hecho como somos. Hemos tenido regalos en navidad y reyes, colegios privados, bambas de marca, videoconsolas y bicicletas. Nos empujaron a tener estudios, a esforzarnos, a sacarnos una carrera para ser alguien en la vida. Nos lo dieron todo renunciando ellos a tenerlo, y eso nos forjó para ser hoy los adultos que somos.

Pero aún y así, somos adultos con traumas, con frustraciones, con TOCs. Nos cuesta decir lo que pensamos y sentimos. Nos han hecho saber que somos la primera generación que lo hemos tenido todo. Por culpa de los padres somos niños en un cuerpo de adultos. Nos siguen gustando los videojuegos, los comics y las pelis de tiros. Oigo constantemente a adultos quejarse de que sus padres les han hecho como son. De que sus frustraciones y sus limitaciones son porque sus padres no les enseñaron a comunicarse o no les apuntaron a clase de danza.

Somos adultos incapaces en el plano emocional, relacional, social… nos cuesta expresar lo que sentimos, nos encerramos en nuestro egoísmos y en nuestras frustraciones. Nuestra incapacidad de mantener una relación sentimental. Resignarnos a trabajar en algo que no nos gusta por miedo a salir de nuestra zona de confort. Y la verdad, es muy cómodo saber que todo es culpa de los padres.

Pero tengo una mala noticia…

“La culpa es de los padres” es una excusa barata.

Deja ya de culpar a tus padres de todo lo malo si tienes ya edad de beber, carnet de conducir o pelos en los sobacos. Has tenido ya tiempo de sobra para cerrar heridas, ver que hay que no funcione bien y arreglarlo. Has podido ir al psiquiatra, al psicólogo, emborracharte, tener sexo, tener twitter, trollear…. Has podido ver que hay en tí que no funcione bien y arreglarlo. Utilizar a tus padres como excusa ya no vale, y la verdad, es hasta patético a veces. Superalo. Cómprate una taza de Mr Wonderfull de esas de “Eres el dueño de tu futuro” y créetelo.

Al igual que tú haces o harás, tus padres lo hicieron lo mejor que pudieron con lo que sabían en ese momento, así que deja de culparles. Sólo tú eres responsable de lo que te pase a partir de ahora, de la misma manera que tus hijos serán dueños de su destino cuando sean mayores.

Lucha griega de hombres semidesnudos

El día del padre es sólo para hombres de verdad #PapáNoTeEscondas

Sólo puedes leer esto si eres un hombre de verdad.

No todos estamos preparados para cambiar lo que nuestro entorno, nuestra cultura y nuestra epigenética nos empujan a hacer. Solo los hombres de verdad, los valientes, los que tienen el coraje de luchar, pelear y vencer.

Porque los débiles, los cobardes, los flojos… estos no pelean. No luchan. No se enfrentan. Agachan la cabeza frente a la realidad y la confrontación. Cambian de camino. Siguen la corriente.

Pero tu no eres de esos. Tú eres un hombre de verdad, y por eso el día del padre sales antes de trabajar. Hoy irás a por tus hijos al cole, aunque sea Lunes. Les recojerás y te irás al padre, como un auténtico padrazo. Incluso te vendrás arriba y cuando llegues a casa les bañarás. Luego te darán ese regalo tan bonito que han preparado en el cole con su maestra o durante el fin de semana en casa, mientras tú mirabas el fútbol. Te comerás la cena del dia del padre, y te encantará la corbata que tu mujer te ha regalado; mañana la llevarás orgulloso al trabajo, dónde compartirás con todos lo padrazo que eres.

La verdad es que si se queda en eso, eres un auténtico GILIPOLLAS. Porque los hombres de verdad, los valientes, los que luchan, van contracorriente. No hacen eso sólo el 19 de Marzo, lo hacen los otros 364 días. Cuidan. Quieren. Se preocupan. Se responsabilizan.

Si eres hombre y no eres GILIPOLLAS te habrás dado cuenta que tienes una vida más fácil sólo por ser hombre. Esto es así y no lo puedes negar. Ganas más dinero, tienes menos presión para cuidar de los tuyos, se espera menos de tí en el cuidado de los niños y cualquier cosa de más que hagas es aplaudida por todos. Así que lo valiente, lo que realmente debes hacer como hombre es luchar contra esa tendencia. Ser consciente que los hombres de verdad son los que cuidan, los que besan, los que se preocupan, los que se responsabilizan. Los hombres de verdad son los que no se aprovechan de esta posición de superioridad sino que la afrontan en cada situación que aparece para hacer un mundo más justo, más igualitario, más equilibrado.

No te escondas como un cobarde en el armario del machismo Clic para tuitear

Si eres papá, no te escondas 364 días al año. Cuida, responsabilizate, quiere, besa. Aprovechalos todos como si cada dia fuese el día del padre; no te escondas como un cobarde en el armario del machismo.

Sólo así haremos unas criaturas mejores para el mundo…. como dice Juls de Bebé a Mordor.

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Foto de un ordenador con el título del post

Mi mujer trabaja desde casa y así podemos conciliar 

Mi mujer trabaja desde casa y así es todo muy práctico. Puede poner lavadoras, ir tres tardes a por los niños (las otras dos van los abuelos) o quedarse con ellos cuando están enfermos. También puede preparar la cena cuando yo salgo tarde (la mayoría de veces), estar en casa cuando viene el lampista y salir a media mañana a comprar el pan.

Mi mujer trabaja desde casa y así tenemos flexibilidad horaria. Tenemos flexibilidad horaria para los imprevistos, porque ella no tiene que preguntar para cogerse unas horas o un día. En Navidades, verano y semana santa no tenemos que estar pendientes de los días que le quedan de vacaciones. En los cumpleaños de los peques, cuando hay que organizar algún viaje o alguna cena o cuando hay que hacer ese recado que sólo se puede hacer en horario laboral, no se arriesga a encontrarse malas caras al llegar al trabajo.

Mi mujer trabaja desde casa y así tenemos estabilidad económica. Tenemos un sueldo fijo (el mío) que paga las facturas y luego lo que ella saque aunque no sea constante. Esto es muy importante para poder tener estabilidad financiera en una familia, porque así no tenemos que sufrir por pagar las facturas. Además esto me reconforta: ser yo el que sustenta la casa, el que trae el pan a casa, el hombre proveedor, me ayuda a sentirme hombre.

Mi mujer trabaja desde casa y así es el mercado laboral hoy en día. Es mucho más normal que sea ella la que deje el mundo laboral “fijo” para ponerse por su cuenta, porque yo soy un hombre, no me quedo embarazado ni m cojo baja de materidad y mi empleabilidad es mejor. Esto la penaliza un poco a ella… pero es que el mercado laboral es así.

Mi mujer trabaja desde casa y ella no quiere que sea yo. Ella es la que lo decidió, decidió sacrificar su vida laboral por el bien de la familia, y no quiere que sea yo el que lo haga. Yo si pudiera lo haría pero ella no quiere. A ella le gusta que yo me centre en mi carrera, que progrese laboralmente, que le dedique más horas de las necesarias para poder ser alguien algún día. Así ella podrá decir que es la mujer detrás de un gran hombre. Yo prefiero el tiempo de calidad.

Mi mujer trabaja desde casa y gana más que yo.


 Este post está inspirado en una conversación con xxx (ya sabeis quienes sois) y en las 5 retóricas de Luis Bonino expuestas AQUI que el gran Joaquim Montaner nos ha compartido en una conversación sobre ESTE mierdartículo sobre conciliación (maldito clicbait). Las cinco retóricas para justificar el machismo patriarcal que expone el bueno de Luis son:

  • La retórica de la conformación del mercado de trabajo
  • La retórica del mundo simbólico y de los roles
  •  La retórica de la confusión masculina
  •  La retórica de la psiquis masculina defensiva y frágil
  •  La retórica de la mujer como obstáculo

POR SUERTE SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL TIEMPO DE CALIDAD

Harán lo que haces, no lo que dices

La mayor inspiració de tus hijos eres tu. Ellos se fijan en tí, te miran y te imitan. No te escuchan y te obedecen.

Abro paréntesis

Si, tus hijos no te escuchan por más que grites, chilles o intentes imponerte. Por eso no funciona lo de gritarles que no griten o gritarles que se calmen.

Cierro paréntesis

Van a fijarse en como te comportas con los demás. Saluda al entrar en un sitio. Di adiós al irte. Sé educado con los demás. Deja pasar a la gente mayor. Deja sentarse a las embarazadas en los autobuses.

Come de todos. Verduras. Pescado. Fruta. No mires el móvil comiendo. Habla con ellos.

No les digas “te vas a caer”, “vigila no lo rompas” o “qué te he dicho”. No sirve de nada.

Es imposible ser el padre perfecto, pero puedes intentar serlo la mayor parte del tiempo Clic para tuitear

Estudiar Inglés de niño no sirve de nada #palabradepau

Estáis muy pesaditos con el tema del inglés. Si, ya sé que a vosotros os costó mucho, y que la mayoría de vosotros no pasa del “Ai am from espain” o de canturrear las canciones de Oasis… pero esto no es culpa de tus hijos, ni mucho menos del mío. Así que dejadles en paz ya con la pesadez del inglés. No sirve de nada.

No sirve de nada que les torturéis con una tarde a la semana encerrados con una profesora que escucha Lucy in the Sky with Diamonds en loop constante para cantar canciones en inglés de manera repetitiva.

No sirve de nada que les pongáis los dibujos de la Peppa Pig o de la Frozen en inglés porque así “algo les queda”. Se les quedarán los sonidos, que repetirán para haceros sonreír y pensar que vuestro hijo es el futuro Shakespeare. Como mucho algunos colores y algunos números… y con eso quizás si que puede llegar a POTUS (President of the United States).

No sirve de nada que en verano les apuntéis a un casal en inglés, en el que 3 adolescentes imberbes os saludarán en inglés al llegar “no sea que el niño sepa que también hablamos castellano”. Eso es una tortura para ellos, y debería estar penado con años de cárcel.

Es más, es contraproducente. Porque cuando tu hijo pueda decidir (y mal te pese, algún día lo hará), estará hasta el moño del inglés y con 8, 10 o 14 años pasará de él. Y las 4 frases o las 200 palabras que haya podido aprender se perderán. Y cuando las vayan a necesitar, digamos a los 18 o a los 23 años, ya no se acordarán. Porque aprender algo si no vas a usarlo no sirve de nada – Montessori Dixit.

Si no te lo crees, prueba a estudiarte durante diez años un catálogo del Ikea y a usarlo al cabo de cuatro años. No sirve de nada.

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