Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Podcastero. Tuitero.

Autor: Pau Almuni (Página 1 de 14)

Papi, en el cole se ríen de mí y me llaman niña #MicroBullying

No me esperaba que este momento llegase. Almenos tan pronto, teniendo él sólo 4 años. Sabia que algún dia llegaría, pero me lo imaginaba lejano: teniendo él 8 o 9 años, o incluso en la adolescencia; es el que conocemos de las pelis o de las series. Normalmente intentamos prepararnos para estas situaciones y estar alineados en como lo gestionaremos como pareja, para no dejarnos llevar por reacciones viscerales.

Os pongo en situación: Esta semana mi hijo ha empezado el “casal” de verano. En lugar de ir al de su escuela, en Barcelona, va al del “club de tenis” del pueblo donde vivimos desde Enero. Pensamos que sería una buena manera de hacer amigos nuevos y de conocer a niños y niñas de su edad (4 años y medio). Pensamos que lo pasaría mejor haciendo deporte, corriendo, bañandose en una piscina que yendo un mes mas a su escuela con el calorazo que hace en Julio.

El Lunes fue medio convencido. Le costó quedarse porque no conocía a nadie, pero se quedó. Cuando lo recogimos nos dijo medio sin ganas que se lo había pasado bien pero que no quería volver. Martes un poco peor. Miércoles no se quería quedar ni de coña, pero no teníamos alternativa (maldita conciliación). Y ayer Jueves fué mucho peor.

Por la tarde, ya en casa, tocaba cortarse las uñas. Y para cortarlas tocaba quitarse la pintura de uñas, que llevaba desde hacía 3 semanas. No era la primera vez que se las pintaba imitando a su madre. Y en el cole las había llevado varias veces, y otros niños de su clase también. Estábamos acabando de cenar. Les dijimos que tocaba cortarse las uñas para “prepararles” para que después de cenar no les pillara desprevenidos.

Y ahí nos soltó la frase que nos dejó helados:

Los niños se ríen de mí y dicen que soy una niña por llevarlas pintadas. Quiero quitarme la pintura y no volver a pintarlas nunca más.

MALDITOS NIÑOS. MALDITOS PADRES DE ESOS NIÑOS. MALDITOS TROGLODITAS. MALDITOS ACOSADORES.

Estaba preparado para la “batalla” de las uñas, porque siempre es una batalla. Estaba preparado para el “no quiero cortármelas”, los gritos, las patadas, la rabieta que siempre acompaña ese momento.

Pero no para esa frase.

¿Como se responde a esta frase? ¿Que le dices? ¿Que haces?

Esta es la lista de respuestas/acciones/reacciones que se nos pasaron por la cabeza, y algunas de las que hicimos (pero no me atrevo a reconocerlas):

  • “No les hagas caso a estos niños porque son idiotas
  • “Pues quitamos la pintura ahora mismo y así no se ríen más de tí”
  • “No te tiene que importar lo que digan de tí los demás, porque nosotros te queremos por encima de todo eso”
  • “Respóndeles: tócame los cojones y verás como soy un niño”
  • “Siempre que te pase algo así tienes que contarnoslo enseguida”
  • Contrato a un niño mayor para protegerlo: las chuches van baratas
  • Bajemos al jardín, cortemos unas ramas y las afilamos. Las clavamos en el suelo, en la entrada de casa. Mañana vengo contigo, arranco cabezas de niños y las clavamos en las estacas. Ya verás como nadie más se mete contigo
  • Llamo al resto de padres del casal uno a uno para decirles que sus hijos han hecho eso
  • No vuelvo a llevar a mi hijo nunca más ahí, y me cambio de pueblo
  • Le pongo un cuchillo en la mochila
  • Hablo con los monitores del casal y les canto las cuarenta por no haberse dado cuenta
  • Le digo a mi hijo que eso son tonterías de niños y que no le haga caso
  • Le digo “ya te avisé que eras un poco rarito

Mi hijo es especial. Es sensible. Es espontáneo. Es disperso. Es creativo. Es un líder nato. Los demás niños y niñas le siguen, pero él siempre necesita su espacio. Le encanta el contacto físico. Tiene mucha mucha mucha energía interior que necesita expresar y darle salida.

ME JODE SOBERANAMENTE QUE 4 DESGRACIADOS RETROGRADAS, SUS HIJOS Y EL PENSAMIENTO MACHISTOA ENDOCÉNTRICO LE PUEDA HACER SENTIR MAL O PUEDA HACER QUE NO SE EXPRESE O SE DESARROLLE COMO ÉL QUIERE.

Me encanta como es mi hijo, no podría ser más perfecto. Me encanta como es y quiero que llegue a ser lo que él quiera ser, sin que lo que los demás le digan le afecte.

 

La insoportable levedad de la conciliación #PalabraDePau

Muss es sein? Ja, es muss sein! Es muss sein!

¿Tiene que ser? ¡Tiene que ser! ¡Tiene que ser!

En “La insoportable levedad del ser“, Milan Kundera utiliza estas anotaciones hechas por Beethoven en su cuarteto de cuerda nº16 para transmitir la importancia de las decisiones que iba a tomar Tomás respecto a su vida. Y es que hay decisiones muy importantes y transcendentes en nuestra vida, que sabemos que van a cambiar el rumbo de nuestro futuro. Estas decisiones las pensamos mucho. Las hablamos mucho. Las meditamos. Buscamos diferentes puntos de vista. Hacemos listas de “pros” y “contras”. Son decisiones trascendentes, de peso, y merecen que se les dedique tiempo.

A veces estas decisiones, estas acciones, son fruto de algo que hace tiempo que sabemos que debemos hacer y un día decidimos pasar a la acción.Hacer deporte, comer sano o ver a tus amigos. Sabemos que debemos hacerlo más, y tomamos decisiones que creemos “de peso” para hacerlo mejor.

Apuntarse al gimnasio. Ir al nutricionista. Comprarse unas zapatillas nuevas. Ir a la fiesta de cumpe de tu amiga Ana. Un reloj que cuente los pasos. Una bolsa de lechuga y unos tomates cherry.

Pero en la conciliación, ¿las decisiones de peso son difíciles de tomar?. Implican cambios en muchos aspectos. Pedirse una reducción de jornada representa ser el rara avis del departamento y de la empresa. Renunciar a una promoción que implica viajar más porque no quieres dormir lejos de casa. Estas decisiones tienen tanto peso que a veces son más fáciles de tomar. Estas las tomas porque dentro de tí vas oyendo el  “Es muss sein!” de Beethoven cuando la piensas. Si te las planteas es que ya sabes lo que vas a decidir.

Pero a veces en la conciliación las decisiones son leves, muy leves #PalabradePau Clic para tuitear

Pero a veces en la conciliación las decisiones son leves, muy leves. Tan leves que pensamos que no tienen importancia y que no se notarán. Como cuando hacemos pipí en el mar… total, ¿los peces también mean no? Pero para mí, estas decisiones leves, sin importancia, fútiles… son las más difíciles de tomar.

  • 8h30. Llego a la puerta del cole de mi hijo P. Hoy le dejo en acogida porque así llego antes al trabajo y adelanto trabajo para salir temprano. Aparco en la puerta y como siempre me pregunta “Hoy toca acogida?”. Le digo que sí, le razono y le argumento que así puedo salir antes y llegar antes a casa. Pero para ellos, el futuro no existe. La planificación no importa.
  • 18h. Tu jornada laboral está acabando. Hoy ha sido un día lleno de reuniones y tienes 87 correos electrónicos pendientes de leer. Podrías leerlos ahora y dejarte la bandeja de entrada “limpia” para mañana, o podrías irte ya y llegar temprano a casa.
  • 19h. Llegas a casa. Te vacías los bolsillos: llaves, monedas, cartera, móvil personal y móvil del trabajo. Pones a cargar el móvil del trabajo, y te piensas si debes apagarlo o no.

La conciliación es un invento del TBO. La conciliación es mentira. Es como el tiempo de calidad: menos tiempo de calidad y más cantidad de tiempo. Conciliar son grandes decisiones a veces, pero en la mayoría de ocasiones conciliar se compone de decisiones leves, breves, que tomamos en microsegundos… pero que todas juntas hacen un océano.


Más sobre conciliación, paternidad y estas cosas

Mi mujer trabaja desde casa y así podemos conciliar 

La culpa es de los padres #PalabraDePau

Desmontando la manada – Bella Ciao

Una mattina mi son svegliato,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Una mattina mi son svegliato
e ho incontrato l’invasor.

Siempre lo habías sospechado. Desde joven veías algo a tu alrededor que no funcionaba bien. Las niñas con las niñas y los niños con los niños. Ellos fútbol, ellas gimnasia. Ellos van a ligar, ellas deben esperar. Los que ligan com muchas, unos machotes; las que ligan con muchos, unas frescas.

Hasta que un día abres los ojos del todo, te despiertas (ti sveglias): Ellos cazan, ellas son la presa. Esto no es como una iluminación, en la que se te aparece Lucretia Mott y te recita el Manifiesto de Seneca Falls. Empiezas viendo comportamientos machistas hacia las mujeres cercanas a tí. Las primeras gotas lilas. Luego los ves en los hombres cercanos a tí. Y un día, ves que tu también los haces.

O partigiano, portami via,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
O partigiano, portami via,
ché mi sento di morir.

Ese día tu vida cambia. Te pones las gafas violetas. Es cómo cuando te compras un Seat Ibiza: los ves por todas partes. Te das cuentas de todo lo que pasa. Eres como Neo en un Matrix Machista y te molestan hasta los micromachismos más habituales. Tienes la sensibilidad feminista a flor de piel. Porque te guste o no, te has convertido en feminista.

Hay que frenar el patriarcado, frenar a los machistas, desmontar la manada #PalabradePau Clic para tuitear

Y ahí es dónde debes pasar a la acción. No basta con verlo. Hay que frenarlo. Hay que frenar el patriarcado, frenar a los machistas, desmontar La Manada. Porque desmontando a La Manada es como lograremos solucionar el machismo. Porque el problema lo tenemos los hombres, no las mujeres. Ellas lo sufren. El machismo es un problema de los hombres que sufren las mujeres. Nosotros somos los que estamos tarados y ellas las víctimas.

E se io muoio da partigiano,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
E se io muoio da partigiano,
tu mi devi seppellir

No será un camino fácil. No estamos diseñados para darnos cuenta de nuestros errores, de nuestras debilidades, de nuestras taras. Convencer a un hombre de que lleva años, décadas haciendo las cosas mal es casi imposible. Y más en algunos comportamientos que llevan viendo, haciendo y justificando desde pequeños. Que 5 hombres violen a una mujer es la punta del iceberg de un cúmulo de mensajes machistas que estos 5 hombres habrán recibido durante su vida.

Este camino, además, tiene otras complicaciones. Os voy a contar un cuento, a ver si suena creíble:

  • Hola Caperucita ¿Dónde vas?
  • Hola Lobo. A casa de la abuela que está malita
  • ….
  • ¡¡Para comerte mejor!!
  • Mira lobo, ¿no me comas vale? Tus ansias de caza vienen marcadas porqué has nacido y has sido criado en una cultura que te ha hecho pensar que el lobo es superior a la caperucita, y que tu misión en la vida es poseerme, cazarme y que sea tuya, sin importar mi opinión.
  • A mi lo que digas me la resbala de canto. Yo quiero comerte y punto.
  • Lobo, que me cabreo. Mira que me pongo a luchar, a pelear y a defenderme.
  • Ah. Entonces te mato.
Que una mujer convenza a un machista de que es machista es casi imposible, por definición #PalabradePau Clic para tuitear

¿Creéis que al lobo lo va a convencer la caperucita, por mucho que ella se esfuerze? Que una mujer convenza a un machista de que es machista es imposible, por definición. Aquí es donde la labor de los hombres feministas es importante. Hay que alzar la voz, hay que lanzar una lluvia violeta sobre los machistas. Porque hay que hacerlo poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Hay que desmontar la manada.

E seppellire lassù in montagna,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
E seppellire lassù in montagna
sotto l’ombra di un bel fior

Desmontar a la manada es como escalar una montaña. Hay que estar preparado. Hay que ser resiliente. Hay que aspirar a la cima pero empezar por los cimientos. Muchos hombres verán que lo que han hecho los de La Manada está mal. Pocos verán que ellos, durante toda su vida, habrán tenido comportamientos o conversaciones de machitos con sus amigos que han podido fomentarlo.

Joaquin, Ritxar, Paco, Henry, Octavio, Carlos, José David, Adrián, José Maria, Marq, Fernando. No sé si somos manada, pero sé que somos insistentes, y que cada vez somo más. Hombres igualitarios, Papás Blogueros, Blog Dads… y seguro que muchos más colectivos de hombres estamos aportando nuestro granito de arena para desmontar la manada.

E le genti che passeranno
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
E le genti che passeranno
Mi diranno «Che bel fior!»

No hay que querer ser los salvadores de las pobres mujeres que no se saben defender por ellas mismas. Clic para tuitear

No hay que buscar el aplauso. No hay que hacerlo por el postureo. Porque eso también es machismo. El Efecto Picha. No hay que querer ser los salvadores de las pobres mujeres que no se saben defender por ellas mismas. Hay que ser responsables de nuestra parte de culpa y de nuestra parte de responsabilidad. Y al igual que si ves a alguien pegando a un niño lo detendrás, debes hacerlo con los comportamientos machistas de los demás. Porque no hay machismo pequeño. Los machismos pequeños son los que empoderan a los lobos para un día atacar en manada sintiéndose impunes.

Así que… ¿pasamos a la acción y desmontamos La Manada?

«E questo è il fiore del partigiano»,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
«E questo è il fiore del partigiano
morto per la libertà!»
«E questo è il fiore del partigiano
morto per la libertà!»


Si quieres leer más…

#DejameQueTeCuente – 8M El día de los malos hombres

El día del padre es sólo para hombres de verdad #PapáNoTeEscondas

Efecto Matilda en mi conciencia #PalabradePau

La culpa es de los padres #PalabraDePau

Ser el padre perfecto es imposible.

La culpa es de los padres por no llegar a todo y no ser los padres perfectos. Quiérelos infito. Dales teta. Portea. Dales todo lo que necesiten pero a la vez ponles límites. No les grites. Concilia. Ganar dinero. Ten una carrera profesional. Ama a Montessori sobre todas las cosas. Ves a las reuniones de padres, a las fiestas de cumple de su clase, a las puertas abiertas, a la exhibición de música y a buscarlo los viernes.

La culpa es de los padres porque es imposible llegar a todo. Porque las paternidades de cartón piedra son una puta fachada: por mucho que intentemos fingir que nuestros hijos no comen chuches, que no les ponemos dibujos para cenar y que nos encanta el colecho, todos sabemos que si realmente haces todo lo que enseñas en tu maldito instagram estás criando a futuros psicópatas.

La culpa es de los padres por transmitir nuestras frustraciones a nuestros hijos. Por meterles en una burbuja. Por sobreprotegerles. Por no dejar que sufran. Por corretear a su alrededor en el parque (Papá Helicóptero) para estar ahí si caen. Por forzarles a compartir, a pedir perdón y a besar a la abuela. Por leer mucho sobre crianza y paternidad e intentar hacerlo todo. O por no leer nada de nada y fiarlo todo a nuestro (inexistente) instinto innato y a los consejos de la suegra. Por renunciar a nuestra carrera profesional para dedicarles tiempo o por tener una carrera profesional para comprar lo que necesitan.

La culpa es de los padres, de eso no hay duda.

Pero ahora que lo pienso… si la culpa de como son mis hijos es mía… ¿la culpa de como soy yo es de mis padres no?  Nuestros padres nos han hecho como somos. Hemos tenido regalos en navidad y reyes, colegios privados, bambas de marca, videoconsolas y bicicletas. Nos empujaron a tener estudios, a esforzarnos, a sacarnos una carrera para ser alguien en la vida. Nos lo dieron todo renunciando ellos a tenerlo, y eso nos forjó para ser hoy los adultos que somos.

Pero aún y así, somos adultos con traumas, con frustraciones, con TOCs. Nos cuesta decir lo que pensamos y sentimos. Nos han hecho saber que somos la primera generación que lo hemos tenido todo. Por culpa de los padres somos niños en un cuerpo de adultos. Nos siguen gustando los videojuegos, los comics y las pelis de tiros. Oigo constantemente a adultos quejarse de que sus padres les han hecho como son. De que sus frustraciones y sus limitaciones son porque sus padres no les enseñaron a comunicarse o no les apuntaron a clase de danza.

Somos adultos incapaces en el plano emocional, relacional, social… nos cuesta expresar lo que sentimos, nos encerramos en nuestro egoísmos y en nuestras frustraciones. Nuestra incapacidad de mantener una relación sentimental. Resignarnos a trabajar en algo que no nos gusta por miedo a salir de nuestra zona de confort. Y la verdad, es muy cómodo saber que todo es culpa de los padres.

Pero tengo una mala noticia…

“La culpa es de los padres” es una excusa barata.

Deja ya de culpar a tus padres de todo lo malo si tienes ya edad de beber, carnet de conducir o pelos en los sobacos. Has tenido ya tiempo de sobra para cerrar heridas, ver que hay que no funcione bien y arreglarlo. Has podido ir al psiquiatra, al psicólogo, emborracharte, tener sexo, tener twitter, trollear…. Has podido ver que hay en tí que no funcione bien y arreglarlo. Utilizar a tus padres como excusa ya no vale, y la verdad, es hasta patético a veces. Superalo. Cómprate una taza de Mr Wonderfull de esas de “Eres el dueño de tu futuro” y créetelo.

Al igual que tú haces o harás, tus padres lo hicieron lo mejor que pudieron con lo que sabían en ese momento, así que deja de culparles. Sólo tú eres responsable de lo que te pase a partir de ahora, de la misma manera que tus hijos serán dueños de su destino cuando sean mayores.

Dejad de culpar a las mujeres por no tener hijos #PalabradePau

Dejad de culpar a las mujeres.

Dejad de culpar a las mujeres por no tener hijos. En serio. Parad. Clic para tuitear

Dejad de culpar las por tener menos de 2,1 niños por mujer (la tasa de natalidad que aseguraría el reemplazo). Dejad de culpar las por ser madres cada vez más tarde (la mitad tenéis el primer hijo después de los 30 años… ya os vale). Dejad de culpar incluso a las que se atreven a ser madres por primera vez después de los 40 años.

Dejas de culpar a las mujeres que deciden no ser madres porque no sienten esa “llamada de la naturaleza” o no caen bajo la presión social que las empuja a ser mujeres de provecho. Dejad las en paz; dejad las ser libres, disfrutar de la vida que han elegido tener.

Dejad de responsabilizar las por las consecuencias económicas de esta baja natalidad. Os preocupa el impacto que tiene en la economía, y lo entiendo. Una baja tasa de natalidad implica que la carga de las pensiones cada vez es más alta respecto a lo que aportarán los nuevos trabajadores (hay más viejos chupando del bote y menos jóvenes llenando lo). Culpamos a las mujeres de no poder pagar las pensiones de los mayores que históricamente han cuidado. ¿No veis la crueldad?. ¿No veis la paradoja? Estos mayores a los que se les recortan las pensiones y se les acusa de chupar del bote son los que lo han rellenado durante años con su trabajo… así que de facto ese bote es SU BOTE.

Dejad de responsabilizar las por las consecuencias sociales. Familias que no tienen hijos porque las mujeres trabajan y no pueden conciliar. Culpar a las mujeres por trabajar y entonces no poder tener los hijos que quieren es de una perversión digna de Maquiavelo. Porque la culpa es triple: culpables por querer trabajar, culpables por querer ser madres trabajadoras y culpables por no llegar a todo y renunciar a la maternidad (o a la bi-trimaternidad).

Pero si no es culpa de las mujeres… ¿de quien es la culpa? ¿Porque de alguien será culpa no? Os voy a dar una pista: hay otra parte a la que responsabilizar, a la que acusar, a la que pedir responsabilidad.

Culpa a los hombres.

Por haber gozado durante siglos de una posición de superioridad, en la que éramos los machos proveedores que nos encargábamos (solo) de llevar la comida a casa mientras las mujeres procreaban y cuidaban de todos: de los niños, de los mayores e incluso de nosotros mismos (y casi siempre sin cuidarse ellas mismas).

Por haber intentado frenar sus reclamaciones durante siglos. Por no reconocerles el derecho a voto, el derecho a tener un trabajo, el derecho a tener una cuenta corriente, el derecho a decidir sobre sus cuerpos.

Porque si hay que aumentar la natalidad la responsabilidad es de los hombres ( y no, no me refiero a lo de “hay que follar más porque menos no se puede”).

El hombre debe implicarse en los cuidados de todos, no sólo de ellos mismos. Debe responsabilizarse del cuidado de las criaturas, de los mayores, del hogar. Descargar de esta responsabilidad a la mujer para que la igualdad sea real. Es sólo responsabilidad, culpa y pecado de los hombres. Los hombres somos el problema y en nosotros debe estar la solución.

Y esta solución no es por o para las mujeres. Es por y para nuestro bien. Seguimos agazapados en el armario del machismo. Salir de él nos hará libres, nos hará mejores, nos hará felices. Nos permitirá sentir, expresar, comunicar. Querer.

Deberíamos estar agradecidos de que las mujeres sólo reclamen la igualdad… porque si quisieran podrían pedir venganza.

Deberíamos estar agradecidos de que las mujeres sólo reclamen la igualdad... porque si quisieran podrían pedir venganza. Clic para tuitear

Efecto Matilda en mi conciencia #PalabradePau

Yo soy ingeniero industrial. Cuando empecé la carrera sólo había dos chicas en una clase de 60 personas. Cuando acabé quizás ya eran el 20%.

Mi visión del feminismo va evoluciando, se va profundizando, va tomando profundidad. La parte más agradecida es hizar la bandera y ser capaz de ver machismo dónde antes no lo veía. La parte más desagradable, pero también la más útil para seguir profundizando, es revisitar mis fantasmas del pasado y ver que cosas hice que no debería haber hecho, o que comportamientos no veía entonces como machistas pero si lo eran. Hoy quiero centrarme en el ámbito estudiantil, y en las cosas que debería haber visto y hecho diferente.

Sólo recuerdo tener profesoras en Química. En todas las demás asignaturas sólo recuerdo profesores hombres. Esto le añadía casposidad a una carrera ya de por sí casposilla.

Recuerdo muchos comentarios del estilo “aprueba porque tiene las tetas grandes” o “a saber que habrá hecho para que le suban nota”. Menudos gilipollas los que los hacían o se reían de ellos… entre los que a veces me avergüenza recordarme.

Recuerdo ir en plan manada al bar de la universidad de Farmacia a (intentar) ligar.

Recuerdo comentarios estigmatizando a las chicas de clase con comentarios del estilo “vienen aquí a buscar marido porque son son tan feas que sino no lo encontrarán”. Como si la única misión de una mujer fuese casarse.

Recuerdo estigmatizar a las compañeras que sacaban mejores notas que los chicos; “esa empollona seguro que no folla” y comentarios en esa línea.

Recuerdo todo esto con vergüenza por no haberme dado cuenta antes.

Y lo recuerdo con más verguenza aún por tener a mi lado a mis dos hermanas haciendo carreras “para hombres”, sacando notas espectaculares. Siendo valientes. Siendo estigmatizadas por haber elegido esas carreras, por ser mujeres en mundos de hombres.

Y las admiro por haber seguido adelante a pesar de eso, y por ser hoy las mujeres que son.

Porque por suerte, el Efecto Matilda no pudo con ellas, igual que no pudo con muchas otras grandes mujeres.

Entrada enmarcada en el Carnaval de Blogs de Saludesfera

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