Palabra de Pau

Padre de dos. Bloguero. Podcastero. Tuitero.

Ir de Camping al sur de Francia con niños #LeBoisFleuri

Escapada de fin de semana largo al sur de Francia

Este San Juan decidimos escapar de la ciudad aprovechando que coincidía con el fin del cole y que a nosotros lo de los petardos tampoco nos motiva demasiado. Como sólo era para 3-4 días y no queríamos pegarnos un palizón en el coche, buscábamos algo que estuviera a menos de 3 horas en coche de Barcelona. Nuestros 2 peques son madrugadores y muy activos así que necesitábamos un sitio en el que poder estar a nuestro aire durante todo el día. Las opciones de hotel o apartamento no nos encajaban para este viaje porqué lo que queríamos es que pudieran explayarse y expandirse y así empezar el verano a tope de energías. ¡¡Así que un camping fue nuestra solución!!

Ya habíamos probado dos por nuestras tierras y, en ambos casos, habíamos disfrutado mucho el entorno y la naturaleza, y que ambos tuvieran un río cerca era también un plus (a mis peques les chiflan los ríos). Pero reconozco que yo tengo el sueño fino y «amarquesado» y que en ambos casos se me quedó un pelín escasa la comodidad del alojamiento y de la cama (que sí, que sé que ir de Camping es eso también… pero que queréis que os diga, yo si voy de vacaciones también quiero aprovechar para dormir y descansar… así que la comodidad para mí es un plus).

Así pues, cuando conocimos «Le Bois Fleuri» lo vimos claro. Tras una pequeña búsqueda vi que en la mayoría de sitios web le daban por encima de un 8/10 en valoración. Está a unas 2 horas de Barcelona y a 20 minutos de la frontera, tocando a la playa de Argelès sur mer.  Al mirar su web, lo que más me llamó la atención a primera vista fue la enorme piscina (situada en el centro del Camping) y el precioso entorno natural (bosque y río… ¡¡perfecto!!). Pero al tratarse de un Camping 5 estrellas seguro que tenía muchas más sorpresas esperándonos… y así fue!!

Reservamos un «Chalet Belair Charme» apto para 6 personas aunque sólo fúesemos 4, por eso de tener un poco de espacio extra para que los peques pudiesen revolotear. Tuvimos la confirmación con bastante antelación y en los días previos nos fueron mandando información útil para preparar el viaje (Metereología, actividades turísticas por la zona, horarios de llegada y de salida…). Nada más llegar el registro fue super rápido (había 5 personas disponibles en los mostradores que hablaban la mayoría de idiomas europeos). Se ofrecieron incluso a acompañarnos hasta nuestra casita dado que estábamos en el otro extremo del Camping pero para los peques encontrarla con el mapa fue la primera aventura! Pudimos dejar el coche justo al lado del alojamiento para descargar todo.

Mapa del Camping «Le Bois Fleuri»

 

El bungalow en la que nos quedamos estaba genial. Un pequeño porche para comer o descansar, una cocina integrada en la estancia principal con una mesa para comer, dos habitaciones con baño integrado (ambos con bañera!!) y la tercera habitación tipo buhardilla (qué, como os podéis imaginar, se apropiaron los peques nada más llegar). Enseguida vino una persona del Camping a explicarnos las 4 cosas prácticas del alojamiento (Lavavajillas, aire acondicionado, llaves etc…) y para asegurarse que no faltase de nada (cubiertos, platos, utensilios de cocina). En cuanto se fue, lo primero que hice fue tumbarme en la cama para comprobar que pasaba mi control de calidad (dureza, ruiditos, almohada, no entrada de luz). Con la paz mental que te da saber que podrás dormir bien todo se ve diferente.

Una vez instalados y situados, ya sólo nos quedaba disfrutar. Mi top 5 de cosas que disfruté en «Le Bois Fleuri» es:

  • La Piscinaca: lo siento pero llamarle piscina se queda corto. Son 3 piscinas en una (pequeña de 30 cms, mediana de hasta 1,20m y la grande de 2,00m de profundidad). La preferida de mis peques era la mediana por supuesto… se puede entrar andando y así ponerse en la zona dónde «mecubrebastanteperonodemasiado», tiene un tobogán molón y un cubo gigante que se llena y genera una «cascada ducha»

Piscina mediana de «Le Bois Fleuri»

  • El Río: hay un río que rodea todo el Camping. Se puede acceder a él andando desde la zona de Fitness del Camping (con máquinas de esas de hacer gimnasia al aire libre, pista de fútbol, tiro con arco). Es un río pequeño, con poco caudal pero perfecto para jugar a tirar piedras, hacer diques o buscar renacuajos.
  • El Porche: Visualiza una hamaca, en la sombra con algo de resol, con tu libro y una cerveza. Visualiza a tus peques suficientemente cerca para tenerlos controlados pero suficientemente lejos para que jueguen sin que su ruido te taladre los tímpanos. Visualiza una plancha para hacer carne , pescado o verduras a la plancha en un momento. Esto es lo que me ofrecía el porche de nuestro alojamiento.

La Plancha/Barbacoa de los vecinos…

Foto del Porche de nuestro alojamiento

  • Le petit train: el mismo Camping te ofrece un trenecito que te lleva a Argelès Sur Mer, un pueblo precioso de playa a un tris del camping para hacer algo de compra, pegarse un bañito en el mar y comerse algunas de las ricas delicatessen locales.

Foto de la playa de argelès sur mer

  • Francia: Siempre me gusta ir a Francia, a pesar de (algunos) franceses. El sureste de Francia tiene zonas preciosas y que a los peques les flipa. A menos de 2 horas de «Le Bois Fleuri» tienes Perpiñán, Colliure, Carcassone, Narbona y su Parque Natural… sitios perfectos para pasar un día fuera si te planteas una estancia larga en el Camping.

La verdad es que los días en «Le Bois Fleuri» se nos pasaron volando. Hicimos el check-out temprano (a las 10h ya habíamos entregado las llaves en recepción sin ningún problema) pero nos permitieron quedarnos también ese día a disfrutar de las instalaciones del Camping. Nos fue perfecto porque pasamos la mañana en la piscina, nos comimos una pizza (deliciosa por cierto) en el restaurante que hay tocando a la piscina y salimos justo después de comer (perfecto para que los peques y la copilota se durmieran todo el trayecto de vuelta).

¡¡Esperamos poder repetir el año que viene!!

Los cuentos que (no) le leo a mi hija (ni a mi hijo)

Hay mucho tonto suelto en las redes sociales.

Esto es una evidencia. Mucho iluminado que sólo lee los titulares y los usa para darle rienda suelta al demagógo que llevan dentro.

No soy yo quien vaya a encontrar las causas ni las soluciones – «Not my monkey, not my circus«. La mayor parte del tiempo no me entero o me parece divertido. Pero hay algunos temas que me tocan de cerca y que hacen que se me alteren los chakras. Uno de ellos es el revuelo con esta notícia: «Vetada ‘La Caperucita Roja’ por sexista». El ruido que esta noticia está causando en las redes se centra en criticar la censura de libros tildandolo de «la nueva inquisición» y de quema de libros. Leeros la noticia hasta el final y pensad un poco, por favor.

nube de palabras dónde destacan las palabras roja, caperucita, censura, barcelona

Esto no va de quema de libros.

Esto no va de libertad cultural ni de libertad de expresión. Esto va de educación, de libertad, de feminismo. Esto va de nuestras hijas y nuestros hijos. Esto va de poner a su alcance cuentos con roles constructivos e igualitarios en lugar de cuentos que perpetúen los estereotipos de «niña princesa, débil y guapa que necesita ser salvada del mal por un hombre fuerte y valiente«. Estos cuentos pertenecen a otra época; a una época en la que los cuentos servían para advertir de peligros y de realidades de esa época, una época en la que el sistema educativo y familiar era totalmente diferente. Algunos ejemplos:

  • Caperucita Roja: Obedece a tu madre y no hagas caso de los extraños
  • La Bella Durmiente: No te fíes de quien te ofrece regalos sin más
  • Los Tres Cerditos: No elijas el camino fácil o el lobo se te comerá

Por suerte, hemos evolucionado como sociedad. Tenemos otros problemas y otras necesidades. Las niñas de 5 años se creen inferiores a los niños y creen que tienen menos posibilidades por el mero hecho de ser niñas. Evidentemente, los padres tenemos un rol importante en evitar que esto ocurra. Podemos reforzar a nuestras hijas (y a nuestros hijos) para romper los estereotipos de género (el rosa no es de niñas, las muñecas no son de niñas, los niños pueden jugar con muñecas o con cocinas) pero con eso no basta. Y esto nos tiene que preocupar a todos los padres, no sólo a los que tenemos hijas; aunque reconozco que mi preocupación empezó con mi hija pequeña.

Antes de tener a mi hija, cuando iba con mi hijo y nos encontrábamos con conocidos siempre le decían frases tipo «que grande que estás», «que fuerte que estás» o «parece muy travieso». En cambio, con mi hija siempre era la misma frase: «Que guapa eres!». Cuando me dí cuenta, empecé a añadir siempre el latiguillo «y fuerte y valiente»; y no lo hacía sólo para que los «halagadores» se dieran cuenta de lo machista del comentario, sino que lo hacía sobretodo porque quería que ella oyera que podía ser fuerte y valiente a la vez que guapa. Y esta frase se ha convertido en uno de los lemas de nuestra familia:

¿Como son las chicas? ¡Fuertes, valientes y guapas! Clic para tuitear

 

Así que a mi me parece genial que una escuela decida eliminar estos cuentos de su catálogo. Lo aplaudo. Aplaudo que una escuela garantice que los niños pequeños que asisten a ella no tienen a su alcance cuentos que perpetúen estos roles de género machistas. Al igual que tampoco tienen acceso a material pornográfico, violento etc… Las niñas pequeñas no son capaces de interpretar que esos cuentos, esas historias, son una manera de explicar conceptos a través de historias. Ellas (y ellos) ven a niñas siendo débiles, frágiles y que no saben defenderse por sí mismas. A niñas que se supeditan a lo que los hombres puedan hacer por ellas.

Y yo me niego a que mi hija se crea inferior a los niños de su edad. Y me niego a que mi hijo se crea superior a las niñas de su edad.

Porque en la vida real, Caperucita se puede comer al Lobo. Sólo tiene que creer que es posible.

Papá, viajas mucho #mesPADRE

«Papá, viajas mucho«.

Nunca 3 palabras me habían dolido tanto, ni me habían hecho pensar tanto.

Porque viajar es apasionante y muy enriquecedor. Salir de tu zona de confort siempre te lleva al aprendizaje… y no me refiero a la típica imagen de Linkedin a la que le dedicas 8 segundos y luego sigues sentado en tu cómoda silla de tu confortable oficina,  sino a salir de tu zona de confort físicamente.

 

Explicacion zona de confort

Sal de tu zona de confort

Ir a sitios en los que no has estado y ver otras maneras de vivir, otras formas de ser. Ser consciente de la diversidad que hay alrededor nuestro y poder exprimir la riqueza que eso representa para nosotros.

Y hacerlo por trabajo es doblemente enriquecedor para mí porque:

  • sales de tu oficina, de tu cubículo, de tus relaciones profesionales habituales
  • conoces en persona (y besas, abrazas, tocas) a quienes hasta la fecha eran sólo un email, un skype o un perfil de redes sociales
  • aprendes otra manera de trabajar y de enfocar la vida profesional (from 9 to 5 and then home, seres productivos que no están por estar en la oficina, seres profesionales que no mezclan las emociones con su vida laboral).

Si la diversidad en la vida personal es importante, aún lo es más en el mundo profesional, y no hay mejor manera de aprovechar la diversidad que viajar. Además estos viajes vienen causados, en mi caso, por haber aceptado un nuevo reto profesional con más responsabilidad, por lo que al vértigo que genera salir de mi zona de confort se le suma el vértigo de las nuevas responsabilidades.

Pero también tiene una parte mala.

Viajar es muy muy cansado y estresante. Pasarte de Lunes a Jueves fuera, volver con Jet Lag, con la maleta llena de ropa sucia y con la bandeja de entrada llena de correos por responder. Además estás lejos de los tuyos y los echas mucho de menos.

Y esa parte no es justa, sobretodo para los demás. Para los peques porque te echan de menos y no entienden que no estés en casa cuando se levantan, cuando llegan del cole o cuando quieren hacer una pizza de plastelina. Para tu pareja, porque le toca hacer sola lo que normalmente hacéis entre los dos. Y para el resto de familia, que suelen echar una mano extra durante esos días. Y para tí, porque por mucho que te autojustifiques pensando «cuando esté en casa pasaré más tiempo con ellos y será tiempo de calidad» sabes que sólo lo piensas para excusarte, porque el tiempo de calidad no existe señores.

Y es cuando te invade un sentimiento de culpabilidad por partida doble.

Sentimiento de culpabilidad por no estar, por no pasar el tiempo que deberías dónde deberías. Por ser el culpable de todo lo malo que pasa mientras estás fuera. Por no asistir a todas las reuniones de trabajo a las que deberías o querrías. Porque la conciliación es como los reyes magos: sería bonito que existiera.

Culpable por descubrirte dudando en múltiplas ocasiones. Dudando sobre si la semana que viene tienes que irte a Tombuctú para una reunión de 4 horas o mejor te quedas en casa y te conectas por videollamada. Porque sabes que si no estás allí no la aprovecharás al 100%, pero estar 3 días fuera de casa por 4 horas de trabajo te parece un poco demasiado.

Y además piensas mucho. Mis hijos son lo más importante para mí desde hace mucho tiempo, y han sido lo único importante desde que nacieron. Pero desde hace poco, yo vuelvo a ser importante.

Esta entrada forma parte del carrousel #mesPadre de Papás Blogueros

¿Repartimos de nuevo?

Te dan una. Te dan otra. Te dan la tercera. Llega la cuarta y después la quinta. Las miras, las analizas y calculas tus probabilidades. Y llega la pregunta:

¿Repartimos de nuevo?

Una vez oí una anécdota en la que un entrenador de básquet se quejaba a un compañero sobre los jugadores de su equipo esa temporada. Que si no eran suficientemente altos, fuertes o rápidos. Su compañero se lo miró y le dijo:
«Pues son los mejores jugadores que vas a tener en tu equipo esta temporada»

Yo miro las cartas que me han tocado y me siento afortunado; de hecho sé que soy un privilegiado.
Soy Blanco. Sólo esto me pone en un punto de partida mejor que muchos otros seres humanos. No es justo pero es así.
Soy Hombre. No seré juzgado por mi manera de vivir la sexualidad, se aceptará que sea agresivo, que tenga aspiraciones profesionales y que no cuide a los demás.
Soy Heterosexual. Podría querer a quien quisiera a cualquier país del mundo. Podría tener hijos en cualquier país del mundo. Podría casarme en cualquier país del mundo. No es ilegal ser quien soy en ningún país del mundo.
Soy Europeo. Vivo en un estado de derecho, con democracia y con ciertos derechos de nacimiento. Tengo sanidad gratuita. Vivo en (una especie) de meritocracia. 
Soy de clase media. Mis dos padres trabajaban, y me permitieron estudiar la carrera que quise y me han apoyado (emocionalmente y económicamente) siempre que lo he necesitado.
Soy normotípico. No tengo ningún trastorno ni ninguna discapacidad que haga que me discriminen por haber nacido como he nacido.

Uno no elige las cartas que le tocan en esta vida. No puedes elegir tu color, tu género, tu preferencia sexual, tu nacionalidad, tu entorno social ni tus condiciones de nacimiento. Lo que si que podemos es elegir como las jugamos y como las vivimos.

Uno no elige las cartas que le tocan en esta vida Clic para tuitear

A mí me han tocado unas cartas buenas, muy buenas. Intento recordármelo cada día, cuando me pasa algo malo que me hace estar mal. Intento hacer un viaje astral y mirarme desde lejos y pensar «este tío… realmente está tan mal o es sólo una chorrada». Y está claro que cada uno dimensiona los problemas en función de su realidad. Pero es bueno descontextualizar y analizar el todo.

Y tú, ¿estás contento con tus cartas o repartimos de nuevo?

Por si quieres leer más pensamientos raros:

Felices los 4

Se hace de noche. De noche es cuando los pensamientos se vuelven turbios, cuando el inconsciente nos asalta, cuando aparece nuestro verdadero yo. Tú intentas ser independiente, ser libre y no pensar en mí. Yo también lo intento, lo confieso, pero tampoco lo consigo. Yo la tengo a ella y tú le tienes a él. Las noches son raras, porque nuestros cuerpos duermen con otros pero nuestras mentes nos siguen conectando.

Hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no sólo distintas sino casi contradictorias.

El amor no se manifiesta con el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino con el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)

Milan Kundera en «La insoportable levedad del ser»

Tomás es un intelectual liberal. Va saltando de cama en cama y tiene varias amantes. Tiene amantes «permanentes», con las que se ve de vez en cuando y disfrutan del arte, la cultura y la gastronomía (y por supuesto del sexo). Y tiene amantes fugaces, con las que pasa periodos cortos pero intensos. Sólo tiene una regla: nunca duerme con ellas, porque dormir con alguien es algo demasiado íntimo. Pero un día conoce a Teresa y ocurre algo fascinante: es la primera mujer con la que Tomás duerme (en el sentido literal)… y además sin haber tenido sexo antes! Pero no os preocupéis por Tomás, que su virilidad y hombría siguen intactos a pesar de esto.

De sobras sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera.

Y sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera

Sabina en «Y sin embargo»

Porque cuando llega la noche, yo duermo con ella pero mi mente está contigo. Y sé que tu mente también está conmigo, aunque estés con él. Y también, por una maravilla del destino, sus mentes se conectan a la vez que lo hacen las nuestras. Porque por mucho que durmamos separados, nosotros aquí y vosotros ahí, nuestras mentes no lo están.

Y si con otro pasas el rato, vamos a ser felices.

Vamos a ser felices.

Felices los cuatro.

Y agrandamos el cuarto.

Maluma. Padrazo Colechador.

Y por eso por las noches, cuando ya ellos duermen, tu y yo nos buscamos.
Y por eso por las noches, cuando nosotros dormirmos, ellos se buscan. Y por eso, casi siempre, acabamos acostándonos juntos los 4.

Felices los 4.

No soy yo, eres tú

Cuando te enfadas conmigo porque no me pongo a jugar contigo a construirles casas a los superhéroes y en lugar de eso me pongo a ordenar la cocina.
Cuando tú quieres bajar al parque a tirarnos por el tobogán y yo te digo que mejor te pongo los PJ Masks en el ipad para poder pegarme una ducha.
Cuando te quedas triste porque te dejamos con tus tíos para irnos nosotros dos solos a cenar.
Cuando me pides que llamemos a tus amigos para quedar con ellos pero en lugar de eso te mando con los abuelos a pasar el día para yo poder hacer cosas de la casa.
Cuando te dejo en la clase de P3 más temprano de lo que toca para llegar a tiempo a esa reunión de trabajo pero tu te enfadas y te quedas llorando.

Cuando me miras con cara de «Papá, eres un egoísta» por no prestarte atención cuando tu la necesitas. Lo siento pero necesito tiempo para mí.

Necesito tiempo para mí.
Necesito tiempo para ordenar la cocina, poner una lavadora, fregar los platos y planchar.
Necesito tiempo para ducharme, para afeitarme y para cuidarme.
Necesito tiempo para estar a solas con el otro amor de mi vida, tu madre.
Necesito tiempo para trabajar; no es sólo por ganar dinero, sino porque también me llena mi vida profesional.

Hacer todo esto es importante, muy importante, aunque sé que tu no lo entiendes.  A veces yo tampoco. Y tampoco espero que lo entiendas nunca, porque qué cojones, eres un niño y esto son cosas de mayores. Pero espero que veas, sientas y sepas que eso no es lo más importante.

Que lo más importante no soy yo, eres tú. Clic para tuitear

Leer más sobre conciliación:

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